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Categoría: Cuando existe un PROBLEMA

La preeclampsia (hace años llamada "toxemia"), es una complicación grave del embarazo que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres y suele aparecer a partir de las 20 semanas de gestación. Es una enfermedad autoinmune y progresiva; como una manifestación de rechazo hacia el embarazo que hace el propio cuerpo y, por tanto, la única forma de curar la preeclampsia es dar a luz al bebé, bien sea por parto vaginal o por cesárea. Es necesario remarcar que tan solo ha de sacarse al bebé si la preeclampsia es grave; Si es leve, aunque requiere hospitalización inicial para descartar posibles preeclampsias de rápida evolución, la mujer puede hacer vida normal fuera del hospital siguiendo un estrecho control médico (tensión arterial, síntomas, analíticas y orina) y observación del estado del bebé mediante ecografía doppler.

La ecografía Doppler es una ecografía a color que permite observar el movimiento de la sangre a través de venas y arterias y al mismo tiempo medir este flujo.

Permite por tanto evaluar y medir el caudal circulatorio del cordón umbilical, la circulación uterina, así como el flujo sanguíneo de las válvulas y las cavidades del corazón del feto, para comprobar si éste está funcionando correctamente y si el flujo sanguíneo que llega al feto es correcto. En obstetricia, la eco Doppler se utiliza en general para valorar el bienestar fetal en sospecha clínica de; insuficiencia placentaria, hipoxia fetal, sufrimiento fetal, enfermedad hipertensiva del embarazo, malformaciones congénitas, circular de cordón y otros.

 

En caso de preeclampsia, en general es preferible una inducción comenzando con prostaglandinas vaginales y continuando con oxitocina intravenosa porque si el bebé nace por vía vaginal, los síntomas de la preclampsia en la mujer suelen tardar pocas horas en desaparecer, mientras que cuando el bebé nace por cesárea, es habitual que los síntomas persistan varios días e, incluso, semanas.

Sin embargo, si ese parto pudiera ser muy precoz (prematuro: antes de las 34 semanas), la enfermedad se puede manejar con reposo en cama, control exhaustivo y realizar el parto tan pronto como el bebé tenga buenas probabilidades de sobrevivir fuera del útero. El tratamiento durante las semanas 24 a 34 abarca la aplicación de inyecciones de esteroides a la madre para ayudar a acelerar el desarrollo de los órganos fetales, incluyendo los pulmones.

Muy raramente vuelve a ocurrir en un segundo embarazo o después del parto.

  • Las causas exactas de la preeclampsia no se conocen, pero tiende a darse en mujeres con un historial médico determinado:

Es más frecuente en mujeres primíparas (85% de los casos) y en embarazos múltiples, en mujeres mayores de 35 años, con hipertesión o con un historial familiar de hipertensión en los embarazos, diabetes anterior al embarazo, enfermedades autoinmunes, trombofilia, insuficiencia renal u obesidad  y en mujeres de raza negra.

Se detecta su presencia por tensión alta, niveles altos de proteína en la orina (albúmina), edema (hinchazón) en extremidades y cara y reflejos en las rodillas aumentados. Se diagnostica la preeclampsia cuando en una mujer embarazada aparece repentinamente una elevación de la presión arterial  -en dos lecturas separadas tomadas al menos 6 horas aparte de 140/90 mmHg o más-  y un nivel de proteína en la orina de 300 mg o más.

Michel Odent, por el posible efecto nocebo de los cuidados prenatales en la embarazada, defiende realizar de forma rutinaria el test de proteína en orina (que se mide con una tira reactiva) y tan sólo controlar la presión en el caso de que el test reactivo de positivo.

 

  • La PRESION ARTERIAL mide la presión a la que el corazón bombea la sangre a través del cuerpo. La lectura está compuesta por dos números: el mas alto es la presión sistólica (cuando el corazón se contrae, bombea y late) y se mide cuando la banda del brazo está apretada. Al descender la presión, se toma la presión diastólica, que es la presión existente en el descanso, entre latidos. Estadísticamente, la lectura media en el embarazo es de 120 sobre 70, aunque difiere con la edad y otros factores.

    No obstante, hay profesionales que no presentan el aumento de la tensión sanguínea como una mala noticia. Estos profesionales, han entendido la diferencia fundamental entre la hipertensión gestacional ("el embarazo induce una cierta hipertensión"), que es una respuesta fisiológica, y la enfermedad llamada pre-eclampsia. Un estudio demostró claramente que, comparadas con el conjunto de la población y con las mujeres con pre-eclampsia, los mejores resultados estaban en el grupo de las mujeres con hipertensión gestacional.  "El posible efecto nocebo en el cuidado prenatal", por M. Odent.

             -Preeclampsia leve: tensión arterial (TA) 140/90 - 160/110 mmHg + proteinuria menor de 5g/24h.

             -Preeclampsia grave: TA mayor o igual a 160/110 + proteinuria mayor o igual a 5g/24h.

  • La ALBÚMINA es la proteína más abundante del plasma, la principal proteína de la sangre y  la produce el hígado. Su principal función es la de encargarse de la presión oncótica (la correcta distribución de los líquidos corporales). Su presencia elevada  en la orina indica que los riñones no funcionan del todo bien y tiene una relación directa con posibles complicaciones cardíacas. En condiciones normales (no embarazada), la excreción de albúmina en la orina no sobrepasa los 30 mg/24 horas. Se considera proteinuria cuando la cantidad de proteínas en la orina es mayor a 0.3 gramos en 24h.
  • El EDEMA es un trastorno metabólico que consiste en la acumulación de agua u otras substancias en el organismo. Si se aprieta la zona con el dedo, ésta se queda blanca y hundida por un tiempo hasta que vuelve a su estado anterior. Ganar más de 1 Kg en una semana o de forma súbita en un periodo de 1 a 2 días, puede ser un indicativo.

Es importante tener en cuenta que en el embarazo, y debido a los cambios hormonales que afectan al intercambio de líquidos, es normal que aparezca edema al final de la gestación y por tanto una cantidad más elevada de albúmina en la orina de la que se considera normal en una persona adulta sana que no esté embarazada. También es normal que aumente la presión sanguínea, dado que aumentamos en unos 1500 ml la cantidad de sangre que el corazón ha de bombear por nuestro cuerpo y hacia nuestro útero. Por tanto, y dado que la sangre está más diluída, es normal que aparentemente casi todas las embarazadas parezca que tenemos anemia, cuando no es así... sencillamente estamos embarazadas. (Ver "El posible efecto nocebo en el cuidado prenatal".)

  • Otros síntomas de preeclampsia:

Dolores de cabeza, dolor abdominal, agitación, dismunición de la diuresis (hacer pipí), náuseas y vómitos, cambios en la visión.

Las complicaciones principales de la preeclampsia son que puede afectar a las funciones renales y hepáticas (daño en riñones e hígado), la coagulación de la sangre, la presión sanguínea (daño coronario) y hemorragias cerebrales.

  • Muy raramente la preeclampsia se transforma en eclampsia o síndrome HELLP, una de las enfermedades más peligrosas del embarazo.  Si la preeclampsia severa se manifiesta mediante convulsiones, se llama ECLAMPSIA; si se manifiesta mediante alteraciones del hígado o de la sangre, se llama SINDROME HELLP.

La ECLAMPSIA (1 de cada 2000 embarazos aprox.) es potencialmente peligrosa para la vida de la madre y el bebé porque los vasos sanguíneos del útero experimentan un espasmo, (vasoespasmo) con lo que cortan el flujo de sangre al feto, lo que produce una hipoxia en los tejidos (poco oxígeno hacia el bebé). El vasoespasmo conduce a una insuficiencia renal, y tambien se disminuye el oxígeno en el cerebro y se pueden producir hemorragias en tejidos como el hígado. Puede llegar a causar coma y convulsiones a la madre, pudiendo intervenir en el funcionamiento de la placenta e impedirle transportar con eficacia los nutrientes y oxígeno que necesita el bebé. La eclampsia va precedida casi siempre de una preeclampsia y puede evitarse dando a luz.

El síndrome HELLP es un tipo severo de preeclampsia y se presenta en aproximadamente el 10% de las mujeres embarazadas que tienen preeclampsia o eclampsia y usualmente surge como una complicación asociada a alguna de estas dos condiciones médicas. No obstante, el síndrome de HELLP también puede desarrollarse aunque la mujer en cuestión no padezca preeclampsia ni eclampsia. El término HELLP es un anagrama, que quiere decir  H: Hemólisis (la ruptura y diseminación de las células de los glóbulos rojos en el organismo) ; EL: Enzimas hepáticas elevadas; LP: Bajo conteo de plaquetas(lo cual contribuye a una deficiente coagulación sanguínea).  El síndrome de HELLP usualmente se desarrolla durante el tercer trimestre del embarazo, aunque puede llegar a desarrollarse mucho antes.  Muchas mujeres presentan presión arterial alta y se les diagnostica preeclampsia antes de que desarrollen el síndrome HELLP. Sin embargo, en algunos casos, los síntomas de HELLP son la primera advertencia de preeclampsia y la afección se diagnostica erróneamente como hepatitis, trastornos de la vesícula biliar, púrpura trombocitopénica idiopática o púrpura trombocitopénica trombótica.

Sus síntomas son dolor de cabeza muy severos, náuseas y vómitos que siguen empeorando, dolor abdominal alto, dolor en la parte superior izquierda del abdomen (justo debajo de las costillas), problemas de visión.

Entre sus complicaciones se incluyen:  convulsiones o ataques de apoplejía (derrame/ataque cerebral), como consecuencia de la restricción del flujo sanguíneo hacia los diferentes órganos, causada por la hipertensión arterial. Anemia, causada por la ruptura y diseminación de los glóbulos rojos. Problemas de coagulación, entre los que se incluyen: Coagulación Intravascular Diseminada (CID), la cual puede llegar a provocar hemorragias internas. Desprendimiento abrupto de la placenta. Dificultad para respirar, causada por la acumulación de líquido en los pulmones. Daño hepático o falla hepática. Daño renal o falla renal. Apoplejía o derrame cerebral.

Las secuelas en el bebé: Si tuviera más de 37 semanas de gestación, es muy probable que no sufra ninguna clase de complicación física causada por este síndrome. Los bebés más pequeños pueden tener que lidiar con efectos relacionados con este síndrome en el largo plazo, tales como: retardo en el crecimiento o complicaciones asociadas con el nacimiento prematuro.

El tratamiento principal es inducir el parto lo más pronto posible, incluso si el bebé es prematuro, debido a que la función hepática en la madre se deteriora con mucha rapidez. Los problemas con el hígado pueden ser dañinos tanto para la madre como para el bebé.

 

  • ¿Qué ocurre después de la preeclampsia?

 ¿Podría suceder otra vez?

Después de un primer embarazo complicado por la preeclampsia, su riesgo de recurrencia es de uno entre 20 aproximadamente. Esto es una media y el riesgo individual de recurrencia puede ser superior para quienes desarrollaron la preeclampsia relativamente pronto en el embarazo anterior e inferior para quienes la desarrollaron al final o en una fecha próxima al mismo. Sin embargo, si se produce una preeclampsia grave en un segundo embarazo, el riesgo de recurrencia en un tercer embarazo será muy elevado, aunque algunas mujeres tienen, no obstante, embarazos relativamente normales.

¿Quién la padecerá otra vez?

Es imposible predecir quién padecerá y quién no padecerá preeclampsia de nuevo. Ciertos problemas de salud a largo plazo aumentan el riesgo de preeclampsia, incluyendo la presión arterial alta crónica, las nefropatías y la diabetes. El riesgo también aumenta en presencia de otros factores de predisposición, tales como una edad avanzada, un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, los embarazos múltiples y un intervalo superior a 10 años desde que nació el último hijo. Tendrá más probabilidades de padecer preeclampsia de nuevo si apareció antes de transcurridas 37 semanas en su primer embarazo, si su preeclampsia fue grave o si su bebé nació bajo de peso. Si la padece otra vez, es probable que aparezca aproximadamente en el mismo momento que en su último embarazo o un poco después.

¿Se puede reducir el riesgo?

No hay medidas de autoayuda que funcionen de forma garantizada. Una buena dieta equilibrada es importante para el éxito de cualquier embarazo, pero no se puede recomendar una dieta específica para prevenir la preeclampsia, salvo en casos de hipertensión previa al embarazo. Algunos médicos recomiendan tomar pequeñas dosis de aspirina o suplementos de calcio, magnesio o selenio, asi como hacer ejercicio o reposo a las mujeres con antecedentes de aparición temprana de esta condición (es decir, antes de las 32 semanas), pero no existe evidencia científica que demuestre su eficacia y tampoco es un tratamiento de autoayuda, que deberá emplearse únicamente bajo la estricta supervisión de un médico del hospital. Existen datos científicos que apuntan que la exposición repetida al semen de la pareja establece la tolerancia inmunológica necesaria para un embarazo sano con éxito:

Las teorías actuales apuntan a que la preclampsia es un trastorno inmunológico. El bebé tiene proteínas procedentes genéticamente de su madre y otras procedentes genéticamente de su padre. En el embarazo de una mujer sana, el sistema inmunológico debe hacer un esfuerzo considerable para no crear reacciones de rechazo (como las reacciones que se producen en los transplantes) a las proteínas del bebé que no están en la madre (es decir, las que genéticamente proceden sólo del padre). Según estas teorías, la preclampsia no es otra cosa sino un fallo en este amoldamiento que en los embarazos normales hace el sistema inmunológico. Hay múltiples datos científicos que apoyan estas teorías, por ejemplo:

  • Se sabe que la preclampsia es típica de mujeres que llevan poco tiempo con su pareja.
  • Se sabe que la preclampsia es típica de primeros embarazos.
  • Se sabe que el efecto protector de haber tenido embarazos previos se pierde cuando el nuevo embarazo es de una nueva pareja.
  • Se sabe que las mujeres que han recibido transfusiones de sangre procedentes de su pareja, tienen menor probabilidad de preclampsia en sus embarazos.
  • Se sabe que las mujeres que van a recibir un transplante de sus maridos, tienen mejor tolerancia al mismo si antes han realizado exposición oral a HLA del semen de su marido.
  • Se sabe que el fluido seminal contiene gran cantidad de factores reguladores del sistema inmune.
  • Algunos estudios han comprobado que el hecho de haber tenido relaciones sexuales con exposición (vaginal u oral) al semen de su pareja durante tiempo antes del embarazo, constituye un factor protector de preclampsia.

 Dr. Emilio Santos Leal

 

RESUMIENDO...

  • Tener la tensión alta, algo de albúmina o edema no quiere decir que tengamos preeclampsia: es necesario realizar analítica de sangre y eco Doppler, entre otras, para poder diagnosticarla.
  • Una preeclampsia leve no requiere hospitalización permanente, unicamente control médico.
  • Si es necesario forzar el nacimiento del bebé, es mejor realizar una inducción para parto vaginal que realizar una cesárea.
  • La preeclampsia raras veces puede transformarse en aspectos graves de la propia enfermedad: eclampsia y sindrome HELLP.
  • Haber padecido preeclampsia en un primer embarazo no significa que se vaya a padecer en siguientes.
  • El único metodo con evidencia científica que previene la preeclampsia es el contacto con el semen del padre del bebé.

 

  • Fuentes:

Wikipedia, "Concepción, embarazo y parto" de Miriam Stoppard, Action on Pre-eclampsia, "El posible efecto nocebo en el cuidado prenatal", por M. Odent. , Medline Plus, Pregnancy Info.net, Emilio Santos Leal

  • Más info:

HIPERTENSIÓN EN EL EMBARAZO, Artículo del Dr. Emilio Santos Leal.

En el contexto científico de hoy en día, algunos de los factores que influyen en la calidad de la vida fetal ya son mejor comprendidos. Es el caso de los factores emocionales. Las mujeres embarazadas siempre han tenido un conocimiento intuitivo, de que el desarrollo de su bebé en el útero era claramente influenciado por su estado emocional.

INVESTIGACIÓN DE LA SALUD PRIMAL UNA NUEVA ERA EN LA INVESTIGACIÓN DE LA SALUD

Hoy en día, los fisiólogos pueden interpretar esta influencia. Por ejemplo, cuando una mujer embarazada no es feliz porque está dominada por alguien (por ejemplo, un jefe autoritario) o por una situación (como un embarazo no deseado), tiene la tendencia a segregar niveles elevados de ciertas hormonas como el cortisol, y el cortisol es un inhibidor del desarrollo fetal.

Cuanto más sabemos sobre la importancia de los estados emocionales de la mujer embarazada, más podemos tomar en consideración el posible "efecto nocivo" de los cuidados prenatales.

Parece ser que muchos profesionales de la salud implicados en los cuidados prenatales no han comprendido que uno de sus roles principales es proteger el estado emocional de las embarazadas. En las publicaciones de otoño 1994 (Vol.2 nº 2), y primavera 1995 (vol.2 nº 4), ya habíamos introducido este concepto de los efectos nocivos de los cuidados prenatales. Cinco años más tarde creemos que es urgente volver a plantear este tema.

ANTENATAL SCARE

(juego de palabras que no traduciremos por expreso deseo de M. Odent)

  • Care: cuidados
  • Scare: amenaza, daño

 

AMENAZA PRENATAL sería la alternativa

Constantemente recibo llamadas telefónicas de mujeres embarazadas que se encuentran en estado de ansiedad, incluso de pánico, tras una visita de control prenatal. Normalmente las tranquilizo mediante una serie de informaciones rigurosas a las que es muy fácil acceder en la era de la medicina basada en la evidencia, es decir basada en estudios científicos rigurosos.

Analizando los motivos más frecuentes de estas llamadas, me he dado cuenta que la raiz de tan extendido efecto nocivo en los cuidados prenatales se encuentra generalmente en la ignorancia.

Muchos profesionales parecen incapaces de analizar los valiosos estudios epidemiológicos que ofrece la abundante literatura médica. Esta especie de ceguera está relacionada con un profundo desconocimiento e incomprensión de una de las funciones más importantes de la placenta, el hecho de que la placenta es el abogado del bebé: La placenta manipula constantemente la fisiología materna en beneficio del bebé. La placenta puede enviar mensajes a la madre mediante hormonas, como la HCG, o el Lactógeno Placentario Humano. Así es como la placenta habla a la madre, por ejemplo: "por favor, diluye tu sangre y hazla más fluida, puesto que así fluye más fácilmente allá donde es más necesaria". La placenta también le puede pedir a la madre "por favor, aumenta tu tensión sanguínea, necesito más sangre".

Asimismo puede advertir a la madre de la necesidad de incrementar sus niveles de glucosa: esto produce modificaciones transitorias en el metabolismo de los carbohidratos. Los resultados de los estudios epidemiológicos son recordatorios elocuentes de estas funciones de la placenta.

Permitidme ilustrar estas interpretaciones bajo el prisma de las 3 razones más frecuentes de llamadas de pánico tras una visita prenatal:

 

  • Primer ejemplo: "tengo una tasa de hemoglobina de 9: estoy anémica"

Cuando una mujer presenta una concentración de hemoglobina entre 9.0, y 9.5 al final de su embarazo, tiene dos posibilidades. La mayoría de veces será que ha encontrado un profesional, sea comadrona o ginecólogo, que no está interesado en los estudios epidemiológicos y que cree que la deficiencia de hierro durante el embarazo puede ser detectada a través de la concentración de hemoglobina. Le dice a la paciente que está anémica y le receta pastillas de hierro. La paciente interpreta que algo no está bien en su cuerpo y debe ser corregido.

Otro caso sería, cuando la mujer embarazada con un valor similar de concentración de hemoglobina encuentra un profesional que está al día de los más importantes estudios epidemiológicos y que se interesa por la fisiología placentaria. Este profesional conoce el exahustivo y autorizado estudio realizado por un equipo londinense, sobre la relación existente entre la concentración de hemoglobina en sangre materna y los resultados de parto. (1)

Fueron analizados los datos de 153.602 nacimientos (el valor medio de hemoglobina utilizado para el estudio fue el más bajo de los niveles obtenidos durante el embarazo). Resultó que, proporcionalmente, la mayoría de bebés correspondían al grupo de mujeres que presentaron tasas de hemoglobina entre 8.5 y 9.5.

La conclusión general fue que "el peso del feto al nacer está relacionado con la caída de los niveles de concentración de hemoglobina". Es un patrón que se repite en todas las etnias. Cuando la concentración de hemoglobina, permanece por encima de 10.5 en las últimas semanas de gestación, se incrementa el riesgo de bajo peso y de parto prematuro.

A conclusiones parecidas han llegado otros estudios epidemiológicos de menor envergadura. (2,3). Este grupo de profesionales también conoce los estudios que no logran demostrar que los suplementos de hierro pueden modificar favorablemente las estadísticas de resultados de nacimiento. (4). Cuando este tipo de profesional sospecha una anemia, su prescripción será realizar tests específicos para determinar los valores de eritrocitoprotoporfirina, saturación de transferrina y ferritina en suero.

La mujer embarazada que durante el cuidado prenatal es tratada partir de estos criterios, puede recibir explicaciones que la tranquilicen. Se le debe explicar que el volumen de sangre de la embarazada necesita aumentar enormemente, y que lo que nos indica la concentración de hemoglobina, es el grado de dilución de la sangre. Esta mujer podrá comprender que los resultados de sus análisis demuestran una buena actividad placentaria y que por lo tanto su cuerpo responde adecuadamente a las instrucciones que recibe de la placenta. Esto son buenas noticias. Las visitas antenatales deben tener un efecto positivo en el estado emocional de la madre y así repercutirán favorablemente sobre el buen desarrollo de su bebé.

Son millones en todo el mundo las mujeres embarazadas a quienes se les ha dicho equivocadamente que están anémicas y deben tomar suplementos de hierro. Es una tendencia a pasar por alto los efectos secundarios de la administración de suplementos de hierro (estreñimiento, diarrea, cardialgias, etc..), además del echo de que el hierro inhibe la absorción de otros factores tan importantes como el zinc. (5) Esta interpretación errónea sobre la tasa de hemoglobina durante el embarazo, está extendida como un acto de fe.

A una mujer Japonesa que pasó la primera mitad de su embarazo en Londres y después regresó a Tokyo, una de sus amigas europeas, que ya tenía cuatro hijos, le advirtió que al final del embarazo, le dirian que estaba anémica y le recetarían pastillas de hierro. Adivinen el final de la historia.

Un autorizado equipo de investigadores médicos en Inglaterra, publicó un estudio acerca del tercer período del parto en un prestigioso diario médico. Para separar los embarazos de bajo riesgo, eliminaron todas las mujeres cuya tasa de hemoglobina era inferior a 10 (6). La media obtenida como valor de la concentración de hemoglobina fue de 11.1. . Posteriormente tuve la oportunidad de indicar algunas de las limitaciones de este estudio. (7)

La falta de interés en la fisiología placentaria es la base de estas interpretaciones erróneas. Existe la tendencia a confundir una respuesta fisiológica transitoria (la dilución sanguínea), con una enfermedad (la anemia). La obstetricia, si no se basa en la evidencia, puede ser peligrosa.

 

  • Segundo ejemplo: "me dan medicamentos para controlar mi tensión arterial"

A medida que la gestación avanza, en bastantes mujeres aumenta la tensión arterial. Se plantean nuevamente dos posibilidades. A muchas de ellas se les presentará como malas noticias. Es más, a algunas se les recetaran medicamentos antihipertensivos. El mensaje que se desprende de ello es que algo va mal y que debe ser corregido.

No obstante, hay profesionales que no presentan el aumento de la tensión sanguínea como una mala noticia. Estos profesionales, han entendido la diferencia fundamental entre la hipertensión gestacional ("el embarazo induce una cierta hipertensión"), que es una respuesta fisiológica, y la enfermedad llamada pre-eclampsia.

Facilmente pueden tranquilizar a la mujer con ejemplos como: "cuando se tiene un tumor cerebral duele la cabeza, pero cuando duele la cabeza no quiere decir que se tenga un tumor cerebral". De manera similar cuando se padece pre-eclampsia la tensión sanguínea aumenta, pero un aumento de la tensión sanguínea al final del embarazo no quiere decir que se padezca pre-eclampsia. Los argumentos utilizados por estos profesionales encuentran soporte en numerosos estudios epidemiológicos. El más significativo de ellos, es uno sobre mortalidad perinatal, realizado durante dos años entre la población que acudió al servicio de obstetricia del Nottingham City Hospital (8). Demostró claramente que, comparadas con el conjunto de la población y con las mujeres con pre-eclampsia, los mejores resultados estaban en el grupo de las mujeres con hipertensión gestacional. Resultados parecidos, con poblaciones menores, fueron presentados por Neye (9), por Kilpatrick (10) y por Curtis (11).

Las interpretaciones erróneas de las fluctuaciones de la tensión sanguínea durante el embarazo, están tan difundidas como las interpretaciones erróneas de las tasas de hemoglobina. La revisión de un artículo reciente, identificó 45 controles a través de un estudio randomizado de mujeres con niveles de hipertensión entre bajo y moderado y que tomaban tratamiento hipertensivo (12). Esta inacabable repetición de estudios se ha dado en llamar "epidemiología circular". Los efectos más significativos del tratamiento antihipertensivo durante el embarazo, es su efecto restricitivo sobre el desarrollo del feto y un aumento de los bebés con bajo peso. Los profesionales que han comprendido la fisiología placentaria, nunca tratarán esta hipertensión con medicamentos, con los peligros que éstos conllevan, puesto que conocen esta respuesta fisiológica y no quieren actuar peligrosamente.

 

  • Tercer ejemplo: "Soy diabética"

Muchos profesionales no se dan cuenta del efecto nocivo que el concepto "diabetes gestacional", puede tener.

Cuando a una mujer se le da este diagnóstico ella cofunde una respuesta transitoria a las necesidades del feto, con una enfermedad crónica grave. La utilización de estas palabras puede transformar en un minuto a una feliz mujer embarazada, en una persona enferma. Lo grave es que este diagnóstico se da inutilmente. El profesor John Jarret de Londres, proclama que la diabetes gestacional, es una "no entidad" (13). En una carta dirigida al American Journal of Obstetrics and Gynecology, lo describió como " un diagnóstico en busca de una enfermedad". Hoy en día persiste el debate sobre la necesidad o no de que la mujer embarazada debe pasar un test de tolerancia la glucosa (14). Este diagnóstico es inútil, porque cuando se ha establecido, genera una serie de recomendaciones , que ya deberían ser ofrecidas a todas las embarazadas de manera preventiva, tales como: evitar los azúcares refinados , preferir los hidratos de carbono integrales completos (pasta, pan, arroz, etc..), y hacer suficiente actividad física.

Podríamos escribir varios volúmenes sobre el efecto nocivo del cuidado prenatal. Estos tres ejemplos nos parecen suficientes para entender la magnitud de un fenómeno preocupante, puesto que se produce de manera similar en todo el mundo. Un paseo por nuestro Banco de Datos sobre Salud Primal, ofrece la oportunidad de comprobar la importancia de estos temas.

¿QUÉ ES LA EPIDEMIOLOGÍA "CALLEJON SIN SALIDA"?

Un repaso a nuestro banco de datos, puede revelar otros fenómenos curiosos. Uno de ellos es el contraste entre la epidemiología circular y la epidemiología "cul-de-sac". La mejor manera de explicar el significado de estas palabras es ofrecerles la reproducción de un texto que he publicado recientemente en Lancet REFERENCIA: Between circular and cul-de-sac epidemiology. Lancet 2000; 355: (Abril 15): 1371

En el nº 12, Febrero, (pág.556), Marilynn Larkin, nos informa: Lewis Kuller condena el echo de que se repitan constantemente estudios epidemiológicos de los que se conoce el resultado de antemano (1). Durante varios años me ha preocupado más el fenómeno contrario a lo que Kuller llama "epidemiología circular". Es lo que yo llamo "epidemiología cul-de-sac". (epidmiología del callejón sin salida) Se trata de estudios científicos sobre temas de gran actualidad e interés. A pesar de la aparición de estas investigaciones en publicaciones científicas autorizadas y de prestigio, sus resultados han sido rechazados por la comunidad médica y por los medios de comunicación. Los estudios epidemiología "cul-de-sac", no han sido repetidos para su comprobación, ni siquiera por los propios autores quienes raramente han sido reconocidos tras la publicación.

El primer ejemplo que les puedo ofrecer es un estudio sueco, publicado en 1990 por Bertil Jacobson, que llegaba a la conclusión de que ciertas drogas usadas en el momento del parto, son predisponentes a desarrollar la drogadicción cuando estos bebés llegan a la edad adultas (2). Los resultados nunca han sido confirmados o invalidados por nuevas investigaciones. Sin embargo la drogadicción es una de las mayores preocupaciones de nuestro tiempo. Otro ejemplo, es sobre el efecto que ciertas medicaciones usadas en obstetricia tienen como factores de riesgo de desarrollar autismo. Al final de su vida, el premio Nobel Niko Tinbergen, estudió a niños autistas con metodología de patrón etológico. Llegó a la conclusión, de que existen factores de riesgo para el autismo durante el periodo perinatal, tales como la anestesia durante el parto y la inducción del mismo. Estas observaciones solo promovieron un nuevo estudio. Ryoko Hattori (Kumamoto, Japan), descubrió que el "método de la Universidad de Kitasato" aplicado al parto, es un factor de riesgo para el autismo. El método de la U. De Kitasato, se caracteriza por la combinación de sedantes, agentes anestésicos y analgésicos, junto a la planificación de la inducción al parto una semana antes de la fecha prevista. Pero los investigadores no se han visto estimulados por el análisis de este estudio japonés publicado en 1991 (3). A partir de mis conversaciones y correspondencia con estos investigadores (incluído un viaje a Kumamoto), pude enterarme de sucesos similares en epidemiología. Pasado cierto tiempo, todos ellos reconocieron que éstas investigaciones, no eran politicamente correctas.

Un análisis pesimista centrado en las dificultades de la epidemiología, puede inspirar la conclusión de que la investigación politicamente correcta, llega a la "epidemiología circular", mientras que las investigaciones políticamente incorrectas se quedan en un callejón sin salida (epidemiología "cul-de-sac"). Un análisis optimista, puede demostrarnos que es posible, abrirse camino en el fondo de este callejón y salir a una ancha avenida. En otras palabras, los limites de lo politicamente correcto o incorrecto no son inamovibles. Os invitamos a trabajar en una epidemiología que abra caminos.

 

Dr. Michel Odent

www.michelodent.com

Primal Health Research

59, Roderick Road, Londres NW3 2NP Fax: 44 (0) 171 267 5123

www.birthworks.org/primalhealth

Extraído del boletín de Primavera 2000 vol. 7 nº 4. Traducido por Dialègs (www.acuario.org)

(Desde www.holistika.net) 

Entrevista a Cristina Silvente:

En ocasiones, una madre desbordada con su bebé de altas necesidades puede llegar a sentir que no da más, que no es buena cuidadora o, incluso, que es capaz de dañar a su hijo. ¿Qué le está pasando? ¿Qué pueden hacer sus allegados por ella? Bebés de Alta Demanda ha contactado con una experta para aclarar dudas respecto a la melancolía tras parir y la depresión postparto y sus consecuencias en la crianza del bebé.

Cristina Silvente es psicóloga y trabaja en el ámbito de la Psicología Perinatal en la Cooperativa Titania-Tascó en Barcelona. Silvente está especializada en tratar el Trastorno de Estrés Postraumático después del parto; la atención al duelo por muerte perinatal; la depresión durante el embarazo y el postparto, y problemas de adaptación en la maternidad/paternidad y cuidados al cuidador. Una prolífica carrera profesional la avala.

BBAD: ¿Qué tipos de depresiones existen tras dar a luz?

Cristina Silvente: Depresión posparto sólo hay una. Otra cosa es otro tipo de trastornos que se dan que no deben confundirse, como es el Trastorno por Estrés Postraumático después del parto, debido precisamente a un parto traumático; o un proceso de duelo porque el parto no fue cómo esperábamos.

Se habla comúnmente de depresión postparto a la tristeza o melancolía típica después de nacer el bebé que es un proceso totalmente normal y que se suele dar en un porcentaje alto de mujeres pero que no suele durar más de 15 días. Esto no es depresión. Una depresión postparto es un cuadro clínico del que, entre otros síntomas, destacan el miedo de hacer daño al bebé o de no cuidarlo bien que hace que las madres no se puedan ocupar de ellos y deleguen esta tarea en madres, suegras, padres u otros. Incluso pueden haber ideas de muerte.

BBAD: ¿Qué le  pasa a una madre que sufre fobia de impulsión por  su bebé (cuando una puérpera fantasea con violentar a su bebé y tiene miedo de estar a solas con su hijo por temor a hacerle daño)?

Cristina Silvente: La fobia de impulsión (término que no viene definido por los manuales de diagnóstico internacionales) es el principal síntoma de la depresión posparto. Es primordial porque es el que diferencia una depresión postparto de la depresión mayor (que es el término que se utiliza para definir la depresión en cualquier momento de la vida). La fobia de impulsión se refiere al miedo de la madre a hacer daño o a no saber cuidar al recién nacido.

BBAD:  Una depresión durante el embarazo ¿cómo afecta al futuro bebé? ¿cómo afecta a la madre tras el parto? ¿cómo afecta al puerperio y a su desarrollo?

Cristina Silvente: La depresión durante el embarazo se ha relacionado con la depresión postparto. Los bebés de madres embarazadas podrían ser más vulnerables a sufrir también depresión o problemas de salud mental futuros. Estudios recientes han demostrado que una madre que sufre estrés (no de la vida cotidiana o hechos puntuales, sino un sufrimiento crónico o traumas pasados no resueltos) segrega más cortisol durante el embarazo y su bebé nace con una cantidad inferior de cortisol, lo cual le hace más vulnerable para enfrentarse a los acontecimientos que tendrá en su vida, más proclive a traumatizarse.

Cuando se dice esto es fácil culpabilizarse porque todas las madres queremos lo mejor para nuestros hijos. Pero que una persona haya vivido ciertos hechos de su vida no quiere decir que esté condenada para siempre, sino que lo importante es procesar esos acontecimientos de una manera que ya no hagan daño. Lo ideal sería poder estar bien antes incluso de estar embarazadas o trabajar temas pendientes durante el embarazo. El bebé captará no el dolor de su madre, sino cómo ha resuelto el problema.

Una madre que arrastra problemas y que se encuentra deprimida, no está en la mejor forma posible para hacer frente a los cambios o a las nuevas situaciones. A cualquiera de nosotras/os nos pasa, que si hemos tenido un mal día en el trabajo luego no tenemos la misma paciencia y aguante en las pequeñas cosas de la vida diaria o con nuestras parejas o nuestros hijos/as. Pero con ayuda y apoyo esta madre puede ver una nueva perspectiva en su maternidad. La lactancia materna, por ejemplo, se ha demostrado como una vía de tratamiento de la depresión postparto, ya que las hormonas que se segregan ayudan al vínculo y la lactancia. La obliga a cuidar de su bebé con efectividad, que es uno de los problemas que suelen tener. Pero claro, esta lactancia tiene que ser vivida de forma positiva.

 

BBAD: Cuando una madre rechaza a su hijo al nacer, ¿cómo podemos actuar los familiares?

Cristina Silvente: Podemos dar apoyo a esa madre, demostrarle que es buena madre, que a veces algunas mujeres se sienten contrariadas con la maternidad y que es normal tener dudas, miedos. Es importante ayudarle a resolver dichas dudas -siempre desde un tono positivo- hablando de lo que se puede hacer y no de lo que no se puede hacer. Cuando nos encontramos mal necesitamos ver un horizonte de esperanza y un lugar donde cobijarnos. Hablando con ella, con tranquilidad, nos puede contar cómo se siente, qué le pasa, el por qué de ese rechazo. Nunca obligar a nada, siempre acompañar.

 

BBAD: ¿Si una madre teme maltratar a su bebé, a dónde puede acudir para que la ayuden?

Cristina Silvente: Puede ser un síntoma de depresión postparto. Lo mejor es que consulte con un profesional de la Psicología, experto en temas de maternidad a ser posible.

 

BBAD: ¿Cómo afecta la autoimagen o la percepción de una misma al buen desarrollo del embarazo y del parto y al puerperio?

Cristina Silvente: Si una mujer no está contenta con su cuerpo es fácil que no viva muy bien los cambios que se producen en el embarazo, parto y puerperio. La autoestima es necesaria para vivir con plenitud este proceso. Por eso es necesario resolver problemas pendientes antes y durante el embarazo, para estar más feliz con los cambios.

 

BBAD: En este sentido, ¿si una mujer vive un mal embarazo a nivel emocional tiene posibilidades de desarrollar una depresión postparto?

Cristina Silvente: Posibilidades sí. No es una relación directa, hay que ser cautos a la hora de hablar de causas y relaciones. Por suerte tenemos unos meses para poder buscar ayuda o hacer un viaje interior para resolver nuestras dificultades.

 

BBAD: ¿Cómo se puede reducir la culpabilidad de la madre tras el parto (prematuros, cesáreas no programadas, intervenciones innecesarias, parto traumático)?

Cristina Silvente: Parece que la culpabilidad es algo que viene de regalo con la maternidad. Además, muchas veces el mismo entorno y los profesionales ayudamos a ahondar en esa culpabilidad. Ayuda tener información previa, estar preparada, conectada con una misma. Si ha ocurrido algo que no esperábamos, es como cualquier otra pérdida que tenemos en la vida y detrás de ello hay todo un proceso de duelo. La culpabilidad es parte de ese proceso. Es como si nuestro cerebro buscase respuestas de todo lo que se podía haber hecho y no se hizo, ayuda a comprender qué pasó. Pero estancarse en la culpa es el problema. Conocer cómo es un proceso de duelo, estar en contacto con otras personas que han pasado por lo mismo y han aprendido a vivir con ello puede ser un gran apoyo.

 

BBAD: ¿El estrés postraumático tras un parto cómo se trata y cómo afecta al recién nacido?

Cristina Silvente: El estrés postraumático después del parto es otro síndrome que tiene que ser diagnosticado por un profesional. Aunque si se conociese más, ayudaría a entender por lo que están pasando estas mujeres, a no minimizarlo ni a confundirlo con otros trastornos.

Existen diferentes tratamientos que se pueden aplicar, pero el que se ha visto más efectivo es la terapia psicológica, sobre todo aquellas que integran diferentes factores y que sirven para procesar la información y las emociones relacionadas con el evento traumático, como es el EMDR y que yo suelo aplicar en estos casos con muy buenos resultados y muy rápidos.

No puedo dar datos exactos del efecto en bebés, pero muchas madres que yo he conocido y/o atendido sienten que el bebé les recuerda cada día el parto (el evento traumático), y su malestar las suele preocupar porque no quieren que les afecte. A veces su nivel de activación nerviosa las suele incomodar a la hora de cuidar a su bebé, pero muchas se sienten más tranquilas dando el pecho, porque la lactancia tranquiliza tanto a la madre como al bebé (debido a las hormonas que se segregan en ambos).

 

BBAD:  ¿Una madre con depresión o inestable emocionalmente tiene más posibilidades de tener un hijo altamente demandante?

Cristina Silvente: No tengo datos sobre ello, pero si una madre está deprimida o emocionalmente no se encuentra bien ya tiene bastante como para encima tener que cuidar de otra persona. Me refiero a que es normal que se sienta desbordada al tener que cuidar de un bebé. Pensad que una regla de los profesionales que cuidamos de otras personas es estar bien nosotros. Si no nos cuidamos, no podemos cuidar. Puede que de alguna manera el bebé capte que su mamá no está bien o que algo pasa y necesita más atención para encontrarse él o ella bien y por eso demande más. O puede ser una mezcla de todo.

 

BBAD: ¿Puede establecer un vínculo sano con su hijo una madre puérpera con depresión?

Cristina Silvente: Los estudios nos dicen que una madre deprimida cuida menos de su bebé, le mira menos, sonríe menos y eso tiene una influencia negativa en el desarrollo de este bebé.

 

BBAD: ¿Puede citar algunas asociaciones o grupos de apoyo que ofrezcan ayuda a las madres solas o sin recursos emocionales para afrontar la maternidad?

Cristina Silvente: En Cataluña hay una asociación de familias monoparentales: www.families-monoparentals.org. Supongo que en cada comunidad debe haber alguna. Aunque cualquier entidad en donde hayan madres puede ser de gran apoyo.

Como veis, insisto mucho en el apoyo social porque se ha visto como un factor determinante. En otras sociedades, las mujeres viven la maternidad siempre en comunidad, desde pequeñitas crecen sabiendo qué es cuidar de un bebé, porque han colaborado en ello y siempre hay una madre que vigila a tu hijo/a mientras te ausentas o tienes que hacer otras tareas. Las madres de nuestra sociedad están muy solas, y muchas veces no se las comprende. Las personas cercanas, la mayor parte de las veces con las mejores intenciones, no hacen más que señalar aquello que no se hace bien. Ser madre a veces es una carrera de obstáculos, pero al final la mayor parte salimos fortalecidas.

Además, existe una idea no real de lo que es la maternidad, como si una madre tuviera que estar siempre feliz. Muchas madres no tienen el espacio para poder hablar de sus inquietudes, de lo que les pasa, de sus miedos, etc. sin ser juzgadas. Este espacio pocas veces se encuentra, por desgracia, en la familia, y necesitamos buscarlo fuera. Los grupos de apoyo de madres están surgiendo a iniciativa de ellas porque hay una necesidad que no está cubierta de ninguna otra manera.

La labor de una madre es muy, muy importante para una sociedad, y, sin embargo, su valor no está nada reconocido. Cuando se le de el valor necesario, quizá no hagan falta grupos de apoyo.

BBAD: ¿Cómo grupo de apoyo, podemos ayudar a una madre con depresión postparto?

Cristina Silvente: Una depresión postparto es un síndrome grave, no es simplemente estar triste y debería ser tratado por un profesional experto en el campo (no el médico de cabecera, por ejemplo).

Independientemente de esto, evidentemente, el apoyo social es importantísimo. Que la madre pueda hablar de sus dificultades, que se la acompañe sin juzgarla, que participe de actividades junto a los bebés (por ejemplo, cursos de masaje infantil), que se le demuestre lo mucho que sabe cuidar a su bebé.

Bebés Alta Demanda

Más información: Curación Emocional de David Servan-Schreiber; http://www.cristinasilvente.com

Desde www.bebesdealtademanda.com

Reproducción autorizada por Cristina Silvente para este blog.

Copyright © 2008 por Cristina Silvente. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta entrevista puede ser reproducida o transmitida en ningún formato ni en ningún medio, ya sea electrónico o mecánico (incluyendo la copia a otros sitios web y las traducciones), sin el permiso de Cristina Silvente.

  • Lectura recomendada:

LO QUE HACEN LAS MADRES 

(Sobre todo cuando parece que no hacen nada)

Naomi Stadlen, Ed. Urano

Os cuelgo aquí un increíble vídeo de la mamá de una niña que nació con 5 meses y medio y 560 grs.

Con tesón, entereza y una montaña de amor, consiguió amamantar a su bebé con leche materna, aunque apuesto a que no fue un camino nada fácil... Y para que podaís juzgarlo vosotras mismas, aquí lo teneís... mi enhorabuena mas gigante a esa mamá estupenda!

 

 

 

¿Qué es y qué hace la placenta?

La placenta (del latín torta plana) tiene un papel protagonista en el embarazo, ya que su función es mantener con vida al bebé. Su mayor parte, la derivada del trofoblasto (ver abajo), se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto. La placenta humana comienza a formarse en la segunda semana de fecundación y se considera que ha adquirido su forma definitiva alrededor del tercer mes, cuando sigue extendiéndose, creciendo y engrosándose, pero ya está delimitada. Está formada por un componente materno (que es una transformación de la membrana uterina) y otra parte de origen fetal (trofoblasto), y su función es poner en relación de contigüidad la sangre de la madre y del feto (actúa como un agente de transferencia, el cual ayuda a llevar a cabo la transferencia de oxígeno y de nutrientes de la sangre materna hacia los vasos sanguíneos del bebé).

Es un órgano temporario (temporal) que se forma dentro del útero durante el embarazo y que transfiere oxígeno y alimentos nutritivos al bebé mientras se encuentra en el útero de la madre. La misma ayuda a filtrar el exceso de desperdicios que se van formando durante los tres trimestres del embarazo, como el dióxido de carbono. Usualmente conocida como secundinas (placenta y membranas que envuelven al feto), la placenta está conformada por las mismas células que forman al bebé.

La placenta es plana y tiene forma de crepe o torta, y tiene dos lados: un lado (conocido como lado materno o placa basal), el cual está firmemente unido a la pared interna del útero; el otro lado (el lado fetal o placa coriónica) se encuentra posicionado enfrente del bebé y le proporciona alimentos y nutrientes a través del cordón umbilical.

La placenta también ofrece apoyo hormonal durante todo el transcurso del embarazo. La misma libera estrógeno, progesterona, y gonadotropina coriónica humana (hCG) en el torrente sanguíneo de la madre. Es expulsada minutos después del parto, momento que recibe el nombre de alumbramiento.

  

Normalmente el alumbramiento se produce entre los 10-30 minutos posteriores al nacimiento del bebé, aunque puede tardar 2, 3 o 4 horas en salir sin implicar riesgo de hemorragia (Michel Odent habla incluso de 28 horas). Lo importante es que no sangre, que el útero se contraiga y que se le de el tiempo necesario sin traccionar ni manipular y, en caso necesario (si existiese riesgo de hemorragia), siempre se puede administrar una inyección de oxitocina para provocar un par de contracciones que expulsen la placenta.

Está contraindicado el alumbramiento manual, nunca ha de tirarse del cordón umbilical para extraer la placenta, pues podría provocar importantes hemorragias. 

La cavidad amniótica (bolsa)

Dentro de esta cavidad se encuentra el líquido amniótico en el que flota el bebé a lo largo de todo el embarazo. Este líquido realiza diversas funciones; ayuda a mantener la temperatura y reduce al mínimo la posibilidad de adherencia del feto a la membrana amniótica, protege al feto contra lesiones, ya que actúa como cojín amortiguador, le proporciona un medio adecuado para mantenerse en movimiento, es una fuente de nutrientes y es esencial para el desarrollo pulmonar entre muchas otras funciones. El líquido amniótico no es estático sino que cambia continuamente.

El volúmen del líquido amniótico a la 10ª semana es de 30 ml; a las 20 semanas 350 ml., y a las 38 semanas es de alrededor de 1,000 ml; de ahí en adelante el volumen del líquido va descendiendo y en el embarazo post-maduro el volumen puede llegar a ser menor de 500 ml.

Los estudios demuestran que el feto en las últimas semanas de gestación bebe de 400 a 500 ml. de líquido amniótico en 24 horas, con el objeto de mantener la estabilidad del volumen; el feto debe excretar aproximadamente el mismo volumen de orina. Si este sistema se bloquea pueden ocurrir grandes alteraciones en el volumen, por ejemplo en caso de agenesia renal (falta de formación de los riñones) hay ausencia virtual de líquido amniótico (oligoamnios) pues el bebé no produce orina, y en presencia de atresia esofágica (falta de formación o permeabilidad del esófago), por ejemplo, se produce polihidramnios (exceso de líquido) pues el bebé no puede tragarlo.

Al final del embarazo la normalidad del líquido amniótico es un indicador muy útil de bienestar fetal y su disminución o ausencia un signo de alarma muy importante que sugiere insuficiencia placentaria y mayor riesgo de muerte fetal. En los embarazos de riesgo existen pruebas especiales que se realizan mediante el ultrasonido y la cardiotocografía (registro gráfico del latido cardiaco fetal) como el perfil biofísico en las cuales la determinación del índice de líquido amniótico es fundamental. En embarazos de riesgo o en caso de disminución notoria de los movimientos fetales es indispensable evaluar la cantidad de líquido amniótico entre otras cosas.

El exceso de líquido amniótico se llama "hidramnios", y puede (solo digo puede) estar asociado a determinadas patologías que dificulten la excreción de líquido, problemas del bebé generalmente. También hay hidramnios moderados que se solucionan espontáneamente y no dejan "rastro". El problema de un hidramnios es que el bebé está como más "flotando" y al romper espontáneamente puede favorecer la salida tempestuosa de "algo" que no sea la cabeza del bebé (mano, cordón, etc.) No es nada frecuente que esto ocurra. También puede ocurrir que al tener mayor volumen de líquido amniótico, el útero está más sometido a presión y ocurra como en los embarazos gemelares que se inicie dinámica espontánea antes del término.
 
Oligoamnios es escasez de líquido amniótico, cuando es real suele ser por insuficiencia placentaria Pero hay que tener mucho cuidado, oligoamnios inducidos que cuando rompes la bolsa sale líquido para regar un campo de fútbol. Es normal que al final del embarazo haya poco líquido, significa que cada vez hay más bebe, que el embarazo "normal" está llegando a su fin, que se acerca el momento...
Para medir el líquido amniótico por ecografía, una de las formas de hacerlo es medir el espacio que hay de líquido (en centímetros) si dividimos la barriga en cuatro cuadrantes, midiendo en cada cuadrante las bolsitas de líquido... Sólo un ILA (Índice de Líquido Amniótico) por debajo de 6 es un oligoamnios...

Blanca Herrera. Comadrona.

 

Tipos de placenta: Ubicación.

La placenta humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna. Por lo general, la placenta se une o adjunta a la parte superior del útero, aunque también podría llegar a adjuntarse a la parte trasera (placenta posterior), en la parte delantera  (placenta anterior) o la porción inferior del cuerpo uterino, por encima del cuello (placenta previa).  

La placenta acreta es un tipo mucho más raro de complicación placentaria, que ocurre cuando la placenta se une demasiado firmemente a las paredes uterinas, haciendo imposible su expulsión.

 

  • Placenta anterior

Placenta Anterior significa que esta en la cara anterior del útero (es decir en la que pega a tu ombligo), posterior en la cara posterior (o sea la que pega a tu espalda) y fondo la que pega al fondo uterino, (o sea a tu estómago por arriba)... también hay placentas "bajas" que están pegadas al cuello y ahí hay que ver si lo ocluyen (lo tapan o no).

Hay muchas placentas bajas al principio del embarazo, que no implican absolutamente NADA, bueno si implican algo... MIEDO, eso es uno de los efectos NOCEBO, es decir... que seguramente a medida que el útero crece con el embarazo, la placenta va a subir con él, y no implican nada, no sirve de nada el diagnostico al principio del embarazo, más que para infundir temor en las embarazadas. Solo el 1% de las embarazadas la tienen a término (o menos), sin embargo si se mira por ecografía en la semana 17 por ejemplo igual serían el 50 o 60%, asÍ que mejor no mirarlo (y esto no lo digo yo... lo dice por ejemplo Michel Odent)

Blanca Herrera. Comadrona.


  • Placenta Previa

Se le llama placenta previa cuando de plano llega a obstruir la salida del útero, es decir, cuando se implanta sobre el orificio cervical interno. Cuando lo cubre totalmente se le llama placenta previa central total, cuando lo cubre sólo en parte se le llama previa parcial o marginal. El 80% de las placentas de inserción baja al final de la gestación, no serán placentas previas debido a la "migración placentaria" (el desplazamiento de la placenta a la porción superior del útero). Cuando la placenta se ubica en el centro taponando (ocluyendo) el orificio cervical interno, tiene mayor probabilidad de permanecer así hasta el final del embarazo.

La frecuencia con que se produce una placentación previa es variable, debido a la ubicación anatómica de la placenta dentro del útero.
Según su ubicación y la sintomatología que se produce, se las clasifica como:

Placenta previa con sintomatología: Hemorragia: Ocurre en 1 de cada 200 o 300 embarazos, es decir en el 0,5%.

Placenta previa sin síntomas: Se diagnostica durante los exámenes complementarios.

La ecografía tiene una alta sensibilidad diagnóstica. El 45% de los casos se diagnostican durante el segundo trimestre. En un alto porcentaje de embarazos de entre 4 y 5 meses, puede observarse por ecografía una implantación de la placenta baja o previa. Más tarde, cuando el útero crece, se produce un desplazamiento de la placenta hacia el fondo del útero. En muy pocos casos este fenómeno no tiene lugar y la placenta se mantiene baja o previa.

 

  • Desprendimiento prematuro (o abrupto) de placenta

La placenta normalmente no inicia su desprendimiento hasta después de la expulsión del feto, cuando al disminuir bruscamente el volumen del útero y producirse mayores contracciones uterinas, disminuye el área uterina donde estaba insertada la placenta. Ocasionalmente ocurren desprendimientos parciales o totales de la placenta durante el trabajo de parto o  durante el embarazo, con  mayor frecuencia en mujeres con presión alta o preeclampsia o en casos de traumatismo abdominal.  Esta complicación pone en grave riesgo al bebé e incrementa las probabilidades de experimentar trabajo de parto pretérmino. Dependiendo del grado de desprendimiento, el bebé puede tener una afectación mínima, sufrimiento fetal "leve" (taquicardia fetal) o más grave (bradicardia), e incluso la muerte en unos minutos por asfixia, cuando el desprendimiento es severo.

Los síntomas se vuelven más evidentes conforme aumenta el grado de desprendimiento, que va de Grado 1 (el más leve) a Grado 3 (el más grave). Generalmente se presenta dolor abdominal aún entre contracciones, endurecimiento del abdomen (hipertonía uterina) a manera de una contracción sostenida, contracciones más frecuentes de las normales sin haber usado estimulantes de la actividad uterina, sangrado transvaginal de color oscuro, sangre en el líquido amniótico, náuseas, sed, desmayo y disminución de los movimientos fetales.

El desprendimiento prematuro de la placenta, incluso cualquier separación de la placenta previa al parto, ocurre en aproximadamente 1 de cada 150 partos (0.5% de los embarazos). La forma grave, que produce la muerte del feto, se presenta únicamente en alrededor de 1 por cada 500 a 750 partos.

 

Tipos de placenta: Grado placentario.

El grado placentario se refiere a la edad de la placenta. La edad de la placenta puede ser determinada por el número de manchas blancas (calcificaciones) que pueden encontrarse en la superficie de este órgano. Si su placenta tuviera demasiadas de estas calcificaciones teniendo en cuenta la edad de su bebé, podría llegar a ser una señal de que su placenta está envejeciendo demasiado rápidamente. Una placenta que comienza a envejecer se llama "placenta senescente".

El grado placentario tiende a aumentar con la edad gestacional y se relaciona hasta cierto punto con la madurez fetal. Conforme se aproxima la fecha para completar la gestación, la placenta comienza a envejecer y los niveles de progesterona descienden, lo que origina las contracciones uterinas del parto, entre otros factores.

La convención de que el embarazo dura 40 semanas la instauró un ginecólogo alemán a comienzos de 1800. Simplemente, afirmó que un embarazo debería durar diez meses lunares, o lo que es lo mismo, 10 meses de 4 semanas cada uno. Sin embargo, los investigadores de un estudio realizado en 1990 en el que se hizo un seguimiento a mujeres blancas sanas descubrieron que el embarazo en madres primerizas duraba por término medio ocho días más, y en mujeres que habían parido anteriormente la media era de tres días más.

La placenta se gradúa de los  grados 0 al  3 de la clasificación de Grannum, que se caracteriza por lo siguiente: 

Grado 0: placa coriónica lisa sin áreas de calcificación
Grado 1: indentaciones sutiles de la placa coriónica, y áreas de calcificación dispersas al azar en la sustancia placentaria
Grado 2: indentaciones similares a comas en la placa coriónica, y áreas de calcificación en la porción basal de la placenta
Grado 3: indentaciones tan profundas en la placa coriónica que llegan a la porción basal de la placenta, y calcificaciones y zonas de infarto. 

 

Los grados de la placenta han de interpretarse de diferente modo dependiendo de la edad gestacional y del flujo sanguíneo que nos indican las ecografías Dopler. La placenta es un órgano caduco que va "madurando" con el embarazo y cuando ya no es necesaria empieza a involucionar (a calcificarse) de forma natural. Hay que tener en cuenta que en esta involución pueden intervenir y acelerarla otras causas como que la madre fume, que existan otras complicaciones en el embarazo o que la madre no se cuide. Una placenta de grado II-III al final del embarazo (aproximadamente a partir de la semana 34-35) es perfectamente normal y no supone ningún problema (para eso se comprueba el flujo sanguíneo a través del dopler), pero una una placenta de grado III en la semana 20 a 32 no sería normal.

Algunos radiólogos han comprobado que unos días antes de producirse el parto, la placenta se envejece de golpe, como dando la señal de que el bebé ya no la necesita y por tanto puede salir.

Si el flujo sanguíneo no está comprometido y el bebé está bien no hay que hacer nada si es al final de la gestación. Si no fuera al final, lo único razonable sería una cesárea pues si el flujo sanguíneo está mal, el bebé no soportaría una inducción.

Choni Gómez, Comadrona.

 

  • CIR (Crecimiento Intrauterino Retardado)

El CIR son las anormalidades placentarias que disminuyen su función (insuficiencia placentaria) y que ocasionan disminución del crecimiento intrauterino, es decir, desnutrición "in utero" cuando se da de forma crónica; en los casos agudos o crónicos agudizados, el problema es predominantemente respiratorio, es decir, asfixia o sufrimiento fetal agudo. 

LEER MÁS>>> (próximamente)

 

 

Mireia Muñoz

 

FUENTES:

El parto es Nuestro, Infogen, Wikipedia, Pregnancy, Medicina Uanl, Medline plus, "Guía de la Mujer Consciente para un Parto mejor", Henci Goer.

 

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 Artículo supervisado por Choni Gomez, Comadrona. (Gracias, guapísima!!!)

Autores: Mª Àngels Claramunt, Mónica Alvarez, Rosa Jové, Emilio Santos.

Ed. La Esfera de los Libros, 2009.

 

La cuna vacía es un libro que nace de una necesidad. La necesidad de hablar, sin temor ni falsos mitos, acerca de una realidad que viven muchas parejas y para la que nadie está nunca preparado: la pérdida de un bebé en algún momento del embarazo, los hijos que nunca llegan a nacer.

Cuando esta dura experiencia tiene lugar, es preciso abordarla desde diferentes perspectivas, que en estas páginas se desarrollan con la intención de aportar luz sobre un tema casi siempre relegado a la sombra: la correcta información, el buen acompañamiento y el apoyo del entorno, la intervención psicológica, la despedida y los rituales de la pérdida, los estudios médicos posteriores... Aspectos que no deben ser tratados como tabúes, porque en tal caso sólo contribuyen a añadir un dolor innecesario a un dolor de por sí inevitable.

http://www.esferalibros.com/libros/librodetalle.html?libroISBN=9788497348508


 

"Nuestro entorno no ha elaborado ningún ritual para las pérdidas espontáneas en el embarazo. El aborto es un tema incómodo, cuya causa muchas veces se desconoce. Hace falta que encaremos esta sombra y que sea un proceso respetado.
En casi todas las clínicas y hospitales, la familia que ha pasado por un aborto tiene que compartir habitaciones y espacios con nacimientos felices; es como si compartieras una sala de fiestas con un tanatorio, por razones de economía o falta de espacio"

Visita el FORO "SUPERANDO UN ABORTO"

 

"La cuna vacía"  habla de la correcta información, el buen acompañamiento y el apoyo del entorno, la intervención psicológica, la despedida y los rituales de la pérdida, los estudios médicos posteriores, del tiempo de volver a buscar un hijo, de las dificultades de la concepción, de cómo afrontar un nuevo embarazo y de vivirlo con el miedo a otra pérdida...

Aspectos que no deben ser tratados como tabúes, porque en tal caso sólo contribuyen a añadir un dolor innecesario a un dolor de por sí inevitable.

El libro se aborda desde una perspectiva del siglo XXI, científica, sociológica y cultural y cuenta con cuatro autores de prestigio y expertos en el tema.

  • Rosa Jové, la famosa autora de "Dormir sin lágrimas" y "Crianza feliz" que también es especialista en emergencias y acompañamiento en el proceso de duelo
  • Emilio Santos Leal es médico psiquiatra y ginecólogo y un referente en el campo del parto natural y fisiológico y de la atención integral a la familia. Esta es su web
  • M. Àngels Claramunt es escritora y doula y junto a Mónica Álvarez*, psicóloga especializada en terapia de pareja y familia, crearon en el 2005 el Foro Superando un aborto como respuesta a una necesidad personal de información seria y apoyo emocional que ellas no tuvieron cuando lo necesitaron. Este foro se ha convertido en un importante punto de encuentro con más de 10.000 visitas.

Además, "La cuna vacía" recoge también los testimonios de decenas de mujeres que comparten sus vivencias y abren su corazón y su alma para ayudar a toda una sociedad a sanar y a vivir con más conciencia estos procesos.

Los principales estudios prospectivos sobre el efecto de la ansiedad materna en la conducta infantil han observado una asociación muy significativa entre la ansiedad materna en el tercer trimestre y las alteraciones de conducta y problemas emocionales en la primera infancia

LA TEORIA DE LA PROGRAMACION FETAL Y EL EFECTO DE LA ANSIEDAD MATERNA DURANTE EL EMBARAZO EN EL NEURODESARROLLO INFANTIL

Desde la antigüedad se pensaba que el estado emocional de la madre embarazada podía afectar al feto (1). De hecho la mayoría de las embarazadas intuyen que su estado anímico influye en su bebé y cuando están estresadas suelen manifestar su preocupación por como afectará su nerviosismo al bebé. La hipótesis de que la ansiedad o el estrés materno durante el embarazo afectan al neurodesarrollo del bebé es antigua, pero sólo recientemente se han realizado estudios lo suficientemente amplios para contrastarla. En las dos últimas décadas una serie de estudios han permitido avanzar en la comprensión de los mecanismos por los que se produce dicho efecto. Los hallazgos han producido un cambio significativo en la psiquiatría perinatal, ya que si durante décadas se prestó mucha atención a los efectos de la depresión posparto en el desarrollo del lactante ahora se ha visto que el efecto de la ansiedad materna en el embarazo probablemente sea mucho más grave y duradero en el bebé de lo que se pensaba y sus efectos sobre el neurodesarrollo más severos que los de la depresión posparto. Diversos estudios han confirmado que el estrés materno durante el período fetal puede condicionar el desarrollo emocional y conductual del niño incluso hasta el inicio de la edad adulta.

MODELOS ANIMALES SOBRE EL ESTRÉS EN EL EMBARAZO

Los estudios realizados con animales han demostrado que la relación entre el estrés prenatal y las alteraciones de la adaptación conductual y la reactividad emocional es robusta, y que dichos efectos persisten hasta la edad adulta (2).

Las alteraciones que produce el estrés prenatal en animales son variadas, van más allá de los trastornos de conducta o emocionales para incluir alteraciones cognitivas y neurológicas y conductas sexuales atípicas. En los experimentos con roedores se observó que el estrés prenatal puede alterar el desarrollo físico y psicomotor de las crías, las conductas de exploración ante situaciones novedosas y en situaciones de estrés, y en general toda su conducta sexual y social. Así por ejemplo los ratones de ratas estresadas durante el embarazo mostraban menos interés en explorar en una situación nueva (3).

Los estudios realizados en primates sobre el efecto del estrés materno en la conducta han permitido establecer hipótesis que luego se han investigado en humanos. Así en experimentos realizados con monos Rhesus se observó que cuando se sometía a las madres a un estrés continuado durante el embarazo las crías pesaban menos, presentaban un retraso del desarrollo psicomotor y tenían una menor capacidad de atención que los monos nacidos de madres no estresadas. Cuando a los seis meses a estas crías se les exponía a una situación novedosa o desconocida tenían más alteraciones de conducta y menor tendencia a explorar el entorno. No sólo eso, sino que más de la mitad de las crías de madres estresadas se dormían en respuesta al estímulo, cosa que nunca hacían las crías de madres no estresadas (4).

Otro experimento realizado con monos ardillas incluyó en su diseño tres grupos diferentes según el estrés al que se sometía a las madres durante el embarazo. El primero grupo de madres fue expuesto a un estrés social continuado a lo largo de todo el embarazo, el segundo grupo sólo fue expuesto al estrés durante la segunda mitad y el tercer grupo se eligió como control. Al nacer no se observaron diferencias significativas entre el peso de las crías de los tres grupos. Sin embargo a las dos semanas los monos nacidos de madres sometidas a estrés presentaban un retraso del desarrollo psicomotor y mantenían la atención durante un tiempo significativamente menor. A los 18 meses las diferencias entre los tres grupos se reflejaban en las conductas sociales (5).

Los experimentos realizados con animales han señalado las alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (eje HHS) como el mecanismo a partir del cual el estrés materno afecta al desarrollo emocional, cognitivo y temperamental de las crías. De hecho los efectos del estrés materno en animales han sido replicados inyectando a las madres la hormona ACTH (liberadora de cortisol). Los efectos del estrés materno en primates son similares a los que produce la administración de hormonas adreconorticales (6). Las crías de madres que han sufrido estrés en el embarazo son también hipersensibles al estrés y producen más cortisol que las crías del grupo control. Estas alteraciones conductuales de las crías perduran hasta la edad adulta en los ratones y durante buena parte de la infancia en los primates, lo que parece indicar que el eje HHS podría ser programado durante el periodo fetal. Así lo que se postula como mecanismo sería que la liberación de cortisol materno pasa a la placenta y afecta al desarrollo del hipocampo y la amígdala fetal. Este mecanismo se ha propuesto dentro de la llamada teoría de la programación fetal, que sugiere que los sistemas biológicos se adaptan al input del ambiente durante periodos específicos de alta sensibilidad del desarrollo, y la maleabilidad de los sistemas biológicos para adaptarse al ambiente se limita con el desarrollo. Así sistemas que se adaptan al ambiente al inicio de la vida pueden resultar maladaptativos si hay un cambio substancial en el ambiente. Esta teoría explicaría que si hay estrés en algunos momentos críticos de la vida fetal algunas áreas cerebrales se desarrollarían programadas para una situación de "estrés permanente" lo que da lugar a la conducta maladptada que se observa posteriormente.

ESTUDIOS SOBRE LA ANSIEDAD PRENATAL EN HUMANOS

Los primeros estudios sobre el efecto del estrés y la ansiedad en el embarazo se centraron en observar las consecuencias del estrés en los resultados obstétricos. Así por ejemplo se sabe que las mujeres con acontecimientos vitales estresantes durante el primer trimestre del embarazo tienen un mayor riesgo de tener un aborto espontáneo (7) o de que su hijo tenga alteraciones congénitas por una alteración del desarrollo de la cresta neural, como por ejemplo el labio leporino (8). Los efectos más conocidos del estrés materno son el parto prematuro y bajo peso (9 y 10). En general, el hallazgo más repetido es que la ansiedad materna prenatal favorece el parto prematuro, efecto al parecer dosis dependiente (9).

También se ha estudiado ha observado la relación entre el estado emocional materno, el comportamiento fetal y la variabilidad de la frecuencia cardiaca fetal. A mayor estrés materno parece haber menor reactividad de la frecuencia fetal, lo que puede favorecer la conducta inhibida en la infancia (11).

Los principales estudios prospectivos sobre el efecto de la ansiedad materna en la conducta infantil han observado una asociación muy significativa entre la ansiedad materna en el tercer trimestre y las alteraciones de conducta y problemas emocionales en la primera infancia. Hay una relación directa entre el estado de ánimo materno y la conducta fetal observada en ecografías a partir de la semana 27 o 28 de la gestación. Más de catorce estudios prospectivos independientes han hallado una relación entre la ansiedad materna prenatal y alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales en los hijos (12). Esta relación persiste tras controlar el efecto de la depresión posparto y de otras variables del embarazo y puerperio En general estos resultados apoyan la hipótesis de la programación fetal.

En un estudio de 1992 la ansiedad general en el tercer trimestre se correlacionaba con tener un temperamento difícil a las 10 semanas y los 7 meses del parto, pero no con el desarrollo cognitivo o motor (13). En otro estudio más reciente los recién nacidos de madres con mucha ansiedad pasaban más tiempo profundamente dormidos, y menos tiempo en alerta activa y cambiaban más de estado y puntuaban peor en la Escala de Brazelton (14)

El estudio de la Universidad de Utrecht incluyó a un total de 230 mujeres embarazadas nulíparas que fueron evaluadas desde las semana 15 del embarazo en sucesivas ocasiones y a lo largo de los primeros meses de vida del bebé. Además de una serie de tests psicométricos se recogió la concentración de cortisol en saliva materna las tres veces en el embarazo. Se encontró una relación significativa entre el miedo al parto, el miedo a tener un hijo enfermo y el estrés percibido con la disminución de la afectividad en los lactantes a los 3 y 8 meses. Igualmente el nivel de cortisol materno a las 24 semanas predice las alteraciones en la adaptación de los lactantes a los 3 y 8 meses de edad. El tener mucho miedo al parto en la segunda mitad del embarazo se asociaba con una disminución de hasta ocho puntos el puntaje en las escalas de desarrollo mental y motor a los ochos meses de vida. El efecto negativo del estrés materno durante el embarazo fue más visible a los 8 meses de vida que a los 3. Es a esa edad cuando comienzan a mostrar interés en el mundo que les rodea. (15)

En otro estudio posterior realizado en los mismos niños a la edad de cuatro años se les midió el cortisol en la saliva en el primer día del colegio y antes de poner una vacuna: los hijos de madres que habían tenido más estrés en el embarazo tenían niveles más altos de cortisol. (16)

El estudio ALSPAC (Avon Longitudinal Study of Parents and Children) ha sido el estudio de seguimiento más importante por su magnitud y que ha confirmado el efecto tan duradero que tiene la ansiedad en el embarazo sobre el desarrollo del niño. Se trata del seguimiento de una cohorte de embarazadas del condado británico de Avon desde el año 1992 hasta la fecha. Lo que se ha encontrado es que la ansiedad materna en la semana 32 alta predecía problemas graves de conducta en niños. En los chicos la ansiedad materna prenatal se asoció con hiperactividad y déficit de atención a los cuatro años (cosa que no sucedió con la depresión posparto) (17). A los seis y siete años los niños de madres que habían tenido ansiedad en el tercer trimestre seguían mostrando más problemas de conducta y alteraciones emocionales después de controlar el efecto de los aspectos obstétricos, psicosocial y ansiedad y depresión posparto. El efecto a los 7 años era similar al observado a los 4 años, lo que concuerda con el efecto prolongado observado en los estudios de animales (18). Concluyen que hay evidencia del efecto programación del estrés prenatal en el desarrollo del feto que dura al menos hasta la mitad de la infancia. Además se observó que el efecto de la ansiedad materna es diferente en distintos momentos del embarazo, así niveles altos de ansiedad materna en la semana 18 se asocian con una mayor incidencia de zurdos o problemas de lateralidad independientemente de otros factores (19), lo que sugiere que probablemente haya diferentes mecanismos patogenéticos en distintos momentos del embarazo. Esto es consistente con el hallazgo de que en el feto humano el eje HHS no comienza a funcionar hasta la mitad del embarazo (20).

En el estudio de Avon la ansiedad prenatal predecía fuertemente problemas por igual en las tres áreas: hiperactividad, problemas emocionales, trastornos de conducta, incrementándose en un 60% el riesgo de problemas severos.

En otro estudio prospectivo se observa que al llegar a la adolescencia los hijos de madres que han tenido alta ansiedad en la primera mitad del embarazo presentan una mayor impulsividad y una menor puntuación en las escalas del WISC, es decir, un menor cociente intelectual (21).

Las implicaciones de estos hallazgos son variadas y suponen un cambio de perspectiva: antes se pensaba que las complicaciones obstétricas eran una causa de futuros problemas mentales, ahora se piensa que son en realidad consecuencia de un trastornos afectivo o de ansiedad prenatal (22) Igualmente supone que algunos de los efectos que se atribuían a la depresión posparto pueden ser consecuencia del estrés prenatal.

IMPLICACIONES DE LA TEORIA DE LA PROGRAMACION

Aunque ya se conocía que la ansiedad materna puede provocar el parto prematuro o afectar al crecimiento intrauterino del bebé, las investigaciones más recientes demuestran que el estrés y la ansiedad de la madre pueden además tener repercusiones significativas sobre la salud mental infantil. En concreto parece probable que la ansiedad materna en la segunda mitad del embarazo puede producir cambios persistentes en el sistema de adaptación al estrés del niño (a nivel del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal), cambios que lo harán más vulnerable e incrementarán considerablemente el riesgo de que padezca trastornos de conducta, emocionales o de hiperactividad. Este hallazgo por si mismo confirma la necesidad de prevenir, diagnosticar y tratar precozmente los trastornos de ansiedad en el embarazo. Desde luego que los motivos para ello no son sólo la prevención de las patologías mentales en el futuro niño, sino aliviar el mismo sufrimiento materno.

El desarrollo del sistema límbico y el cortex prefrontal también parecen ser afectados por la ansiedad prenatal y el estrés. Todo esto parece apoyar la hipótesis de la programación fetal, según la cual algunas estructuras cerebrales como el hipotálamo o la hipófisis quedarían programadas para la vida adulta en algunas semanas críticas del tercer trimestre del embarazo: el estrés materno en dichas semanas podría tener consecuencias imborrables por lo tanto. La magnitud del efecto a largo plazo de la ansiedad prenatal es sustancial. (18) Por todo ello es necesario desarrollar programas de intervención destinados a prevenir y disminuir el estrés y ansiedad de las madres embarazadas así como a la detección y tratamiento precoz de dichos cuadros.

Pero para poder prevenir y tratar los cuadros de ansiedad en el embarazo habría que conocer a fondo las características de los mismos. Poco se sabe de la psicopatología de la ansiedad en el embarazo, si tiene o no unos rasgos diferenciales de los síndromes de ansiedad en otros momentos vitales. No hay que olvidar que el embarazo en si mismo puede ser una causa de ansiedad en las madres. Según algunos autores la ansiedad en el embarazo debería ser considerada como un síndrome diferente de la ansiedad generalizada, ya que es este síndrome el que puede afectar al parto y producir cambios neuroendocrinos en el embarazo. Se incluirían tres factores diferenciales y específicos del embarazo, como son el miedo al parto, el miedo a tener un niño enfermo y la preocupación con la propia imagen. (23)

La ansiedad en el embarazo se asocia con un mayor numero de visitas al obstetra, visitas relacionadas con miedo al parto y a las contracciones (24) Las madres con ansiedad prenatal tienen más cesáreas programadas y anestesia epidural. Hay una asociación entre la ansiedad prenatal y el incremento de las consultas y uso médico, incluyendo las cesáreas. Sin embargo poco se ha escrito sobre el potencial ansiógeno de las visitas obstétricas. En el mundo occidental donde se practica una obstetricia altamente medicalizada con un alto intervencionismo a lo largo del embarazo son muchas las mujeres que salen de las consultas preocupadas por resultados de ecografías, amniocentesis o analíticas, tras haber recibido información médica sobre la salud de su bebé y los posibles riesgos. Esta información a menudo es facilitada por personal con poca formación en los aspectos psicológicos y psiquiátricos del embarazo, por lo que es difícil para muchos profesionales imaginar el sufrimiento o preocupación que produce a muchas madres informaciones con poca o ninguna relevancia clínica, como son las medidas fetales u otras. Por eso resulta necesario insistir en la necesidad de evitar al máximo procedimientos diagnósticos innecesarios, ya que al problema de los falsos positivos se añade en este caso la gran preocupación que puede producir a la madre y las secuelas que ahora ya sabemos que ese estrés a mitad del embarazo puede producir sobre el desarrollo neurológico del bebé.

No existe una correlación general entre ansiedad y complicaciones obstétricas, pero si entre tipos específicos de ansiedad, como el estrés psicosocial, el funcionamiento familiar o el miedo al parto y algunas complicaciones como el parto prolongado o la cesárea (25)

Otro aspecto a tener en cuenta es la evolución y la continuidad de los cuadros de ansiedad en el puerperio. Las mujeres con ansiedad en el embarazo tienen tres veces más probabilidad de tener síntomas depresivos intensos en el puerperio (26 y 27) Tener un trastorno ansiedad en el embarazo no asegura pero si que incrementa las posibilidades de tener una depresión posparto, por lo cual conviene que estas madres reciban un seguimiento psicológico estrecho en las primeras semanas del puerperio.

La otra implicación de la teoría de la programación fetal tiene que ver con el modo de cuidado de los recién nacidos prematuros. Si existe un período crítico en el que se "programa" la adaptación futura del bebé y sabemos que este periodo se sitúa en el tercer trimestre del embarazo resulta vital acondicionar el cuidado de los prematuros de manera que sean atendidos con el mínimo estrés posible. En este sentido los estudios realizados con el método madre canguro son reveladores: los prematuros separados de sus madres presentan niveles de glucorticoides en sangre hasta 10 veces mayores que si permanecen piel con piel junto a sus madres (28). Ahora que ya se conocen los efectos altamente neurotóxicos para el bebé de las hormonas del estrés en el tercer trimestre del embarazo resulta urgente remodelar los servicios de neonatología para que en todos ellos se instaure la metodología madre canguro, tal y como recomienda la organización mundial de la salud (29).

Dra. Ibone Olza Fernández
Psiquiatra infanto-juvenil
Co-autora de ¿Nacer por cesárea?

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Muerte en la cuna

Cuando se desparrama la noticia por la "muerte súbita" de un bebé, el miedo a lo impredecible y la falsa aseveración de que esa posibilidad es "aleatoria" -es decir que le puede ocurrir a nuestro bebe en cualquier momento- se apodera de nosotros, con la idea fortuita de que dependerá de la buena o la mala suerte que tengamos.

Sin embargo las cosas no son así. La "muerte súbita" está mal nombrada. Tendríamos que llamarla "muerte en la cuna". Para ser más exactos, habría que denominarla: "muerte en la cuna mientras está solo."No hay bebes sanos que mueran súbitamente en brazos de una persona maternante. Discutir si es mejor hacerlos dormir boca arriba o boca abajo, refleja la espantosa ignorancia que los occidentales compartimos sobre el universo de los bebes. Lo único a investigar es si los bebes duermen solos o si duermen en contacto completo y absoluto con otro cuerpo humano.

Toda cría de mamífero de cualquier especie sabe que no puede ni debe estar sola, porque queda expuesta a los depredadores. El bebe humano sabe exactamente lo mismo, por eso usa sus dos principales herramientas para su supervivencia: el llanto y la succión. Ahora bien, si después de llorar y llorar y llorar, ningún adulto acude a salvarlo...porque "tiene que acostumbrarse a dormir solo", aparecerá la resignación y la dolorosa certeza de saber que está solo en este mundo. Luego,  en su afán por ser amado, reclamará presencia y contacto corporal de múltiples maneras: enfermándose, llorando en momentos inadecuados, lastimándose, no aumentando de peso, deprimiéndose...hasta que una noche...en medio de un profundo silencio, decide no despertar más.

¿Y qué hacemos los hombres y las mujeres decentes y bien pensantes? Le decimos a la mamá que vuelva a trabajar pronto, que sea fuerte, que no afloje, que no se rinda, que la queremos, que sea valiente, que se ocupe de sí misma, que tenga garra, que luche, que siga adelante.

Mientras expulsemos a todas las madres del recogimiento y el silencio de la maternidad y mientras sólo las reconozcamos en los ámbitos públicos o exitosos, seguiremos siendo todos responsables por cada bebe que decide partir, harto de soledad, quietud y frío.

 

Laura Gutman

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