

Los niños prematuros prefieren el calor de sus madres al de las incubadoras
Estudios científicos en los que se compara la aplicación del método canguro frente a la práctica tradicional basada en incubadora.
Laura G. Carrascosa
Licenciada en Bioquímica.
Resumen:
El grupo de Sloan y colaboradores[1] de EEUU llevó a cabo un estudio clínico
controlado y aleatorio con seguimiento del efecto del método canguro (KM) durante 6
meses, respecto de un grupo de control que usaba el método tradicional en incubadora
(IM) con recién nacidos de bajo peso, por debajo de los 2000 gr, una vez fueron
estabilizados. Este estudio reveló unos índices menores de enfermedad grave
(desordenes respiratorios, apnea, aspiración, neumonía, septicemia e infecciones
generales) entre los recién nacidos (KM) (5%) que en el grupo de control (18%). El
tamaño de la muestra necesario para la realización del estudio ascendió a 350 individuos
por grupo, es decir, 700 recién nacidos, de los que, no obstante, únicamente se acabó
inscribiendo a un total de 603 recién nacidos. De hecho, el proceso de inscripción en el
estudio se interrumpió en cuanto la diferencia en las tasas de enfermedades graves se
volvió evidente.
Cattaneo y colaboradores[2], del Instituto para la infancia en Italia, llevaron a cabo otro
estudio clínico controlado y aleatorio en el que se realizaba seguimiento del efecto del
método canguro (KM) durante un año, respecto de un grupo de control que usaba el
método tradicional en incubadora (IM). Emplearon recién nacidos de bajo peso (entre
1000-1999gr). Ambos grupos presentaron la misma tasa de mortalidad y de enfermedad
severa grave, aunque los casos de hipotermia fueron menos frecuentes en el grupo KM.
En el grupo KM se observo una mayor tasa de lactancia materna exclusiva, mayor
ganancia de peso y alta médica más temprana que el grupo de control y además las
madres expresaron mayor satisfacción.
Sin embargo en bebés de bajo peso antes de ser estabilizados, el método canguro si
parece tener un importante efecto en la tasa de mortalidad. Así, otro estudio en el que se
intentó poner de manifiesto la eficacia del método canguro en 62 recién nacidos de bajo
peso (1000-2000 gr) antes de ser estabilizados, respecto a 61 bebés que recibieron
cuidado convencional en incubadora, puso de manifiesto una menor tasa de mortalidad
entre los bebés que recibieron cuidado tipo canguro (22.5%) frente a los de cuidado
convencional (38%) en las primeras 12h de vida[3]. Asimismo, una reciente revisión de
Cochrane[4] parece demostrar una menor tasa de morbilidad entre recién nacidos que
reciben cuidados tipo canguro, si bien, no hubo diferencias significativas en cuanto a
mortalidad, aunque reconocen que se requiere una mayor investigación. Los principales
beneficios encontrados fueron una menor tasa de infección nosocomial, menor tasa de
enfermedad severa, menor tasa de enfermedades del tracto respiratorio, mayor tasa de
lactancia materna exclusiva y satisfacción materna. Además los bebés bajo cuidado tipo
canguro ganaron peso más rápido.
Charpak y colaboradores[5] encontraron en un estudio realizado en Bogotá, con
seguimiento a los 3, 6, 9 y 12 meses, que la tasa de riesgo de mortalidad era menor en
bebés con cuidado tipo canguro, aunque la diferencia no era significativa respecto al
grupo de control. Si se encontraron diferencias en cuanto a crecimiento, mayor entre los
bebes de cuidado tipo canguro, si bien el desarrollo era similar en ambos grupos. En
bebés de peso < 1500g al nacer, aquellos recibieron cuidado canguro necesitaron menos
tiempo de estancia en hospital para su recuperación.
Un estudio en Canadá[6] con 70 niños, tuvo como objeto evaluar el efecto de sacar a un
bebé de la incubadora para recibir un cuidado tipo canguro. Se encontró que los bebés
presentaban una tasa inferior de variación en la saturación de oxigeno y mejores
parámetros fisiológicos, al tiempo que las madres referían una mayor satisfacción. Los
autores de dicho estudio indican que el método canguro es una práctica segura y
recomiendan su uso en el cuidado de recién nacidos.
La doctora estadounidense Ludington-Hoe y su grupo realizaron asimismo diversos
estudios:
- El primero para evaluar los beneficios del método canguro en la fatiga post-nacimiento
en prematuros de 34-36 semanas con apgar de 6 o más[7]. El método canguro se aplico
nada más nacer, en el propio paritorio durante 6 h. Los resultados mostraron una rápida
estabilización en temperatura corporal, saturación de oxígeno, frecuencia cardíaca y
respiratoria, así como una disminución del ruido respiratorio asociado a la fatiga, por lo
que fueron dados de alta en 48h, demostrando la idoneidad del entorno proporcionado
por el cuidado tipo canguro para el bienestar y desarrollo de dichos bebés. Los autores
hacen especial énfasis en el beneficio que supone aplicar el cuidado tipo canguro desde
el primer instante tras el nacimiento, en el propio paritorio.
- El segundo es un estudio clínico aleatorio controlado para evaluar los efectos del
método canguro en el sistema cardiorrespiratorio y la regulación de la temperatura
corporal en bebés prematuros sanos, comparado con el cuidado tradicional[8]. Los
bebés que recibieron cuidado tipo canguro mostraron valores cardiorrespiratorios y de
temperatura corporal, dentro de los límites normales. Además no se observó ningún
episodio de apnea, braquicardia o respiración periódica. La respiración se encontraba
más normalizada y regulada en los bebés que recibían cuidado tipo canguro, con
respecto a los que recibían atención tradicional en unidades de cuidados intensivos
estandart.
- Un tercer estudio[9] evaluó únicamente el benecifio del método canguro en la
regulación de la temperatura corporal con respecto a los bebés cuidados en incubadora,
midiendo en ambos grupos la temperatura de los pies y el abdomen. Se encontró que la
temperatura de los pies de los recién nacidos era superior en el cuidado tipo canguro y
en tan solo 5 min alcanzaban la temperatura óptima sobre el pecho materno.
En base a dichos estudios y a su experiencia aplicando el método canguro en unidades
de cuidados intensivos, recomiendan el uso de este método para el cuidado del recién
nacido[10].
Referencias
1. Sloan, N.L. and et al. (1994) Kangaroo mother method: randomised controlled trial of an
alternative method of care for stabilised low-birthweight infants. The Lancet. 344, 782-785.
2. Cattaneo, A. and et al. (1998) Kangaroo mother care for low birthweight infants: a randomised
controlled trial in different settings. Acta Paediatrica. 87, 976-985.
3. Worku, B. and A. Kassie. (2005) Kangaroo mother care: a randomized controlled trial on
effectiveness of early kangaroo mother care for the low birthweight infants in Addis Ababa,
Ethiopia. J Trop Pediatr. 51(2), 93-7.
4. Conde-Agudelo, A., J.L. Díaz-Rosello, and J.M. Belizan. (2002) Kangaroo mother care to
reduce morbidity and mortality in low birth weight infants. Cochrane Library. 2.
5. Charpak, N., J. Ruiz-Pelaez, C.Z. Figueroa de, and Y. Charpak. (2001) A randomized, controlled
trial of kangaroo mother care: results of follow-up at 1year of corrected age. Pediatrics. 108(5),
1072-9.
6. Legault, M. and C. Goulet. (1995) Comparison of kangaroo and traditional methods of removing
preterm infants from incubators. Journal of Obstetric, Gynecologic, and Neonatal Nursing. 24,
501-506.
7. Ludington-Hoe, S., G. Anderson, S. Simpson, A. Hollingsead, L. Argote, and H. Rey. (1999)
Birth-related fatigue in 34-36-week preterm neonates: rapid recovery with very early kangaroo
(skin-to-skin) care. J Obstet Gynecol Neonatal Nurs. 28(1), 94-103.
8. Ludington-Hoe, S., G. Anderson, J. Swinth, C. Thompson, and A. Hadeed. (2004) Randomized
controlled trial of kangaroo care: cardiorespiratory and thermal effects on healthy preterm
infants. Neonatal Netw. 23(3), 39-48.
9. Ludington-Hoe, S., N. Nguyen, J. Swinth, and R. Satyshur. (2000) Kangaroo care compared to
incubators in maintaining body warmth in preterm infants. Biol Res Nurs. 2(1), 60-73.
10. Ludington-Hoe, S.M., C. Thompson, J. Swinth, A.J. Hadeed, and G.C. Anderson. (1994)
Kangaroo care: Research results, practice implications and guidelines. Neonatal Network. 13(1),
19-26.
Texto completo en www.quenooseparen.info