«Fue todo tan natural» -dice Marina, que tuvo a su última hija sin salir de su casa- y, lo más importante, «era yo la que decidía en cada momento: decidía la postura, si me metía en el agua o me salía o si me bebía un zumo, hacía lo que mi cuerpo me pedía».
Cuando esta psicóloga albaceteña se quedó embarazada de su primera hija, la idea de parir en el agua le rondaba la ya la cabeza. Lo que sí tenía claro es que no quería un parto tan instrumentalizado como los que se practican en los hospitales españoles. «Me ponía mala sólo de pensar que se me podía adelantar el parto» y no podía llegar a la clínica Acuario, en Alicante, donde había decidido dar a luz, por ser éste uno de los escasos centros que hay en España donde se respetan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en cuanto a los alumbramientos.
UNA PRIMERA EXPERIENCIA
El cuerpo sabe parir
«El parto de mi primera hija fue largo, difícil, al final me tuvieron que poner epidural, pero pude parir yo. Sé que en otro hospital hubiese terminado en una cesárea, porque hasta el último momento no se colocó». La experiencia sirvió a Marina, sobre todo, para tener «confianza» en su propio cuerpo.
Con esta vivencia, Marina se encontró con fuerzas para tener a su segunda hija en casa, «aprendí que si le das tiempo a tu cuerpo y se respeta su ritmo, las cosas suceden de una forma natural». Esta mujer planeó un parto en casa, pero sin asumir riesgos «si hubiese vivido en un pueblo de la Sierra no lo hubiese hecho, pero vivo a diez minutos del hospital». En casa, además, iba a contar con una ayuda vital, «estaba tranquila, porque iba a estar Pedro conmigo». Pedro Escribano, matrón desde hace 21 años, es el único comadrón que, en Albacete, atiende partos domiciliarios.
PARIR EN CASA
Libertad absoluta para la mujer
Compró una piscina de partos por Internet y esperó a que llegara el día. Unas primeras contracciones la noche anterior la avisaron de que pronto llegaría el momento y, al día siguiente, se puso de parto.
«Estaba tranquila en casa, -relata Marina- me dio tiempo de avisar a mi hermana para que viniese de Madrid y sobre las tres de la madrugada llegó al matrón». Pedro la asistió en el parto, «intervino muy poco, sólo me controlaba el latido del bebé para ver que todo iba bien y poco más».
Nada de rasurados, ni enemas, ni prohibiciones de comer y andar con libertad, como sucede en el hospital, donde muchas mujeres se ven 'atadas' a una cama hospitalaria por la monitorización fetal. Marina estuvo dilatando tumbada en su cama, paseando en casa, utilizando una pelota de dilatación y metiéndose en la piscina. «Sobre las siete de la mañana me metí en la piscina y a las nueve había dado a luz, mi marido y mi hija cortaron el cordón umbilical, fue muy bonito».
Quienes conocen la maternidad del Complejo Hospitalario de Albacete hablan de «falta de espacio y masificación» pero, sobre todo, se quejan que no cumplen con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Hace tiempo que la OMS aconseja a las maternidades que se olviden de afeitar el pubis; del enema como una práctica rutinaria y de las frecuentes episiotomías -un corte que se realiza para aumentar la abertura vaginal y prevenir desgarros, que ha sido cuestionado por la literatura científica pues puede dejar secuelas y genera dolor-. Pide también la OMS que se respete la «privacidad» de las mujeres, pues si éstas se sienten intimidadas el parto puede inhibirse; que no se practiquen inducciones al parto si no hay una causa médica; que se las permita parir en cama si así lo eligen y que se evite la posición con las piernas levantadas, es decir, que se les dé libertad para elegir su postura en el trabajo de parto; y que, una vez nazca el niño, no se los separe de sus madres.
LOS PRIMEROS CAMBIOS
Planes de parto sobre la mesa
Algunas mujeres, han puesto a prueba al hospital de Albacete, presentando lo que se conoce como Plan de Parto, un documento en el que reclaman que llegado el momento de dar a luz no se les practiquen intervenciones innecesarias. «Sé que a otras chicas sí les respondieron, a mi ni eso», dice Marina, que cree que cada vez hay más mujeres que se plantean que «algo hay que hacer» para cambiar los protocolos de atención al parto en los hospitales. Están convencidas de que cuando las peticiones de las mujeres se acumulen sobre la mesa algo cambiará.
Pedro opina que, poco a poco, la lucha de estas mujeres pioneras y de algunos profesionales convencidos, dará sus frutos. «En Cataluña ya han revisado su protocolo para dar una asistencia natural al parto normal, ahora sólo falta que lo apliquen».
MÁS INFORMACIÓN I Asociación que lucha para modernizar la atención obstétrica. www.elpartoesnuestro.es
Fuente:
http://www.laverdad.es/albacete/prensa/20070805/albacete/rebelion-paritorios_20070805.html











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