15, mar
INMA MARCOS, Comadrona
En: LACTANCIA EL PARTO INFORMACIÓN GENERAL DÓNDE ACUDIR / PROFESIONALES DOULAS y NACER EN CASA

Inma Marcos, nacida en el 1966, hija de comadrona, formada y colegiada desde 1996 en la Unidad Docente de Cataluña, reciente mamá de su cuarto hijo (atendida en casa por su hermana Mireia Marcos, comadrona formada en el Reino Unido).
Coordinadora del equipo de partos de Marenostrum y su comadrona más veterana, donde también realiza la versión externa para voltear a bebés que vienen en posición de nalgas.
Tras 5 años de experiencia hospitalaria, desde el 2001 atiende partos en casa. Después de asistir más de dos centenares de partos domiciliarios, tiene muy claro que parir en casa es, hoy por hoy, la opción mas segura para madres y bebés.
Es especialista en lactancia materna, secretaria de la asociación Alba Lactància Materna y secretaria de la Federación Catalana de grupos de apoyo a la lactancia materna, además de vocal de la asociación Dona Llum y miembro de www.nacerencasa.org .
Qué mejor modo de saber más acerca de esta gran mujer, cargada de humanidad y de respeto por la fisiología del parto y todo lo que le rodea, asesora de lactancia, que además da charlas en Barcelona en torno a temas de parto y lactancia materna y que participa activamente en las listas de "apoyocesáreas" de www.elpartoesnuestro.es cuando su apretada agenda se lo permite, aportando desinteresadamente su inestimable experiencia y consejo, que visitando la página web de su hermana Mireia, en la que ella participa y hace su propia presentación. www.comadronasradicales.com
Desde la página web "cuerpo y mente"...
Inma Marcos es comadrona desde hace más de una década. Durante cinco años estuvo trabajando en hospitales, intentando que la mujeres a las que atendía pudieran tener un parto lo más natural posible. Pero el protocolo no se lo ponía fácil: «Aunque disfrutaba de mi trabajo, el parto más respetuoso en el quirófano no tiene nada que ver con el parto en casa, porque se manipula, acelera y dirige. Ni siquiera yo era la misma. El estatus que te da la bata blanca te hace ser diferente».Una alergia al látex hizo que la declararan no apta para trabajar en zona quirúrgica. Ese fue el motivo por el que se decidió a atender partos domiciliarios. «Empecé acompañando a comadronas que asistían en casa. Al principio, pensaba: ‘en el hospital, haría esto o lo otro’… ¡Tuve que desaprender todo lo anterior!”, recuerda.
Un parto seguro Inma, que en esta nueva etapa ya ha asistido a más de 120 mujeres, afirma que el parto en casa es «más seguro que en el hospital». Incluso la OMS postula que un parto en casa atendido por profesionales capacitados con un equipo adecuado es igual de seguro que un parto en hospital para una primeriza con embarazo de bajo riesgo y que «cuando se trata del segundo bebé es más seguro parir en casa que en el hospital». En un ambiente familiar se dan las condiciones necesarias para que el parto se desarrolle como un proceso fisiológico y no como una patología. «Se crea un clima en el que la mujer es protagonista de todo lo que acontece. Procuramos que no haya la más mínima perturbación que incida en el buen desarrollo del nacimiento. Creamos un ambiente de muy poca adrenalina: silencio, calidez, luz tenue, velas, música que le guste a la madre… Incluso si el padre se pone nervioso, la madre puede invitarle a salir de la estancia», explica la partera. El miedo al dolor es el principal motivo por el que las futuras mamás delegan en los médicos toda responsabilidad sobre el parto.
Dolor necesario Pero Inma explica que «el dolor –que no tiene por que ser sufrimiento– sirve para que la mujer segregue las endorfinas que lo amortiguan en lo posible y que hacen avanzar el proceso de forma natural. Estas sustancias ayudan a la madre a ‘nublar’ la mente y a hacerla entrar en un estado de trance en que el neocórtex o cerebro pensante y moderno se anula y sólo trabaja el cerebro primitivo, que las mujeres compartimos con las hembras mamíferas y que es el que nos hace parir bien». El error estriba, entre otras muchas prácticas, en alterar este equilibrio haciendo desaparecer el dolor con la anestesia epidural (que incide en el proceso y obliga a usar métodos agresivos para que el parto se lleve a término), e introduciendo a la madre en un ambiente gélido, con luz artificial y donde pasa vergüenza porque no es dueña de su cuerpo y está rodeada de extraños. «Esto dispara la adrenalina y acaba por convertir el parto en algo penoso», razona la comadrona.
Momento muy dulce Cecilia Ruiz ha tenido a sus dos hijas en casa. La segunda, Camila, nació hace 18 meses en la bañera, asistida por Inma. La niña «resbaló» de dentro de su madre dos horas y media después de que empezaran las contracciones. La comadrona no intervino en ningún momento. Tan sólo cogía la mano de Cecilia. Cuando llegó la hora, Inma supo por la forma en que se manifestaba el cuerpo de la madre que la niña estaba preparada para salir. «Ni siquiera me hizo tactos», comenta Cecilia. Para llegar a este momento dulce, Cecilia había entendido primero que el cuerpo sabe lo que hay que hacer si se le deja actuar. Sé preparó ligeramente: «Hacía yoga y visualizaciones»,, dice. Pero el tema le apasionaba. De hecho, durante este embarazo, Cecilia fundó con otras madres el Grupo de Embarazo y Maternidad para todas las embarazadas que necesiten apoyo. A su primera hija, Julieta, de tres años, también la tuvo en su casa de Buenos Aires. «Cuando me quedé embarazada contacté con un grupo de madres que habían parido en casa. Recuerdo el testimonio de una mujer que había tenido un bebé de 4,5 kg y calificaba su historia de ‘alucinante’. Pensaba que eran muy valientes y que yo nunca podría vivir esa experiencia.» «Al poco –prosigue Cecilia– contacté con un ginecólogo proclive al parto natural y descubrí que, en realidad, mis miedos estaban relacionados con las perturbaciones del entorno. En el octavo mes de embarazo, conseguí tranquilizarme y me vi pariendo en casa. En este primer parto, el expulsivo fue un poco forzado. Tuve que ponerme a empujar cuando me lo dijeron, luchando contra mi propio dolor. Hasta entonces las contracciones habían sido muy suaves»..
La bienvenida Después de nacer, se prioriza el contacto rápido e inmediato del bebé con la madre. «Lo colocamos sobre ella, piel con piel, y lo tapamos con toallas calientes. Dejamos que el cordón se colapse por sí mismo y es el padre quien lo corta (si quiere). Al cabo de una hora, sin prisas, cuando el bebé ha soltado el pecho, exploramos al bebé encima de su madre. Actuamos así para proteger y cuidar el vínculo emocional entre ambos. De esta manera, el bebé siempre está tranquilo, se siente querido, esperado y seguro», explica Inma.
http://www.cuerpomente.com/tera_fic.jsp?ID_TERAPIA=19864
Escucha AQUI una entrevista a Inma Marcos en la Cadena Ser.
Algunos artículos escritos por Inma Marcos:
- Madres sin leche: el fin de un mito
- Acompañando. Parto fisiológico en hospital.
- El biberón de complemento o cómo cargarse la lactancia materna.
Algunos consejos sobre lactancia desde los foros de www.lacmat.org :
"Ayuno del bebé por operación"
Y otros consejos para evitar desgarros en el periné.
Inma, gracias por la gran labor que haces dia a dia...












2 comentarios
rori
5 jul 2009 | 10:46
Hola!Soy matrona de hospital y no de 5 años sino de 20 de experiencia.En todo este tiempo he respetado la labor de cualquier compañero,aunque tuviera mis discrepancias.Dejan mucho que desear los comentarios que se hacen en este blog del parto hospitalario,donde muchos compañeros se dejan la piel intentando que las mamas tengan un parto seguro y lo más humanizado posible,aunque no tengamos velas y resto de cosas que preparen un ambiente que tu llamas tranquilizador para la mujer.Yo soy madre de tres hijos y a mí lo que me tranquiliza es tener en vez de velas, un conjunto de buenos profesionales y la infraestructura necesaria para que ni a mi hijo ni a mí nos falte lo necesario en caso de urgencia.Nunca me atreveré a categorizar sobre algo,incluso ni aunque me avalen 20 años de experiencia.Por eso categorizar que un parto en el domicilio es seguro en algunos casos,es un atrevimiento tal como decir que un parto en el hospital es frio y deshumanizado.Lo único que se les puede asegurar a las mujeres que van a ser madres es que cada parto es diferente y que cada mujer es un mundo.Creo que más nos vale a las matronas respetar la labor que hacemos mutuamente,intentando unir posiciones y mejorar día a día .Y sinceramente Inma,deseo que no tengas ningún percance serio en los domicilios,porque entonces valorarías más la labor que se hace en los hospitales.Un saludo!
porunpartorespetado
11 jul 2009 | 01:57
Hola rori:
Gracias por visitar mi blog. Me parece estupenda tu decisión y opinión al respecto de los hospitales. Te respaldas en tus años de experiencia, y lo que has visto y vivido te hace pensar así. Bien, tomas tu decisión en base a tu experiencia y a la información de que dispones, y ha de ser respetada como una opcion de parto, igual que quien decide parir en casa. Yo no comparto tu opinión, y por suerte, muchas matronas tampoco. Dar a luz en casa es igual de seguro que en el hospital en partos normales. Recientemente ha salido un estudio que indica que en los partos a termino en casa, la mortalidad materno-infantil es MENOR que en los hospitales (en partos prematuros es mayor, por eso no se atienden en casa). Ahora hay hospitales que comienzan a esforzarse por darle un trato más humano (si, humano, porque en muchas ocasiones nos tratan como a cerdos en el matadero) y a tener en cuenta la voz y voto de la mujer que está pariendo (porque recordemos que es ella la que pare, no el gine ni la matrona). Ya no es cuestión de velas, es cuestion de que somos personas con sentimientos y muchas, demasiadas, tantas que nos hemos levantado y alzado la voz, nos sentimos como un trozo de carne que fabrica salchicas sobre una mesa de aluminio con personas que ni nos miran a los ojos. Y eso es así. El ambiente "tranqulizador" al que usted se refiere, lo recomienda un organismo tan competente como la OMS. No habla de velas, pero si las velas hacen a la mujer que se sienta cómoda, pues velas serán... El ambiente tranquilizador lo dan muchos factores, pero si usted solo encaja las velas dentro de ese ambiente, es que aun ha de reaprender muchas cosas. En algunos hospitales está cambiando, pero para llegar al cambio han pasado por hacerlo también. Inma es una excelente profesional, mas o menos con la misma experiencia que tu, tiene mas de 200 partos en casa a sus espaldas (osea, atendiendo a una mujer EN EXCLUSIVA durante todo el proceso), ha dado multitud de charlas y conferencias y en ellas puedes escuchar que en alguna rara ocasion se ha encontrado con algun percance serio, como tu dices, que se ha podido solucionar sin males mayores. ¿Suerte? NO. NO TODOS LOS PARTOS SE ATIENDEN EN CASA, cuando existen determinados riesgos, no los aceptan las comadronas. Ademas de eso, si una comadrona sabe hacer su trabajo, no necesita 10 máquinas para saber en qué estado se encuentra y cómo se desarrolla el parto de una mujer. Escuchan a la mujer, sin interferir, y estan pendientes de ella en todo momento. Esas mujeres, que estan acostumbradas a ATENDER partos, y no a mirar un monitor, saben interpretar cada uno de los síntomas y sonidos por los que pasa la mujer, de modo que si algo no se desarrolla como debería, ANTES de que vaya mal, se van al hospital, por si acaso. Por eso no se atienden partos en hogares que queden a mas de 15-20 minutos del hospital. Ademas, las comadronas que asisten partos en casa llevan un equipo de resucitamiento (que saben utilizar), oxitocina por si hay algun problema con la placenta y otros recursos cuyo fin es que sean capaces de solventar algun contratiempo que pudiera suceder.
Mire, rori, este blog apuesta por el parto natural y agradece cada una de las visitas que tiene y absolutamente todos los comentarios respetuosos que se hagan en el, pero no es un blog donde pocisionarse, es un lugar al que acudir cuando se huye de personas que opinan como usted en lo que al parto se refiere. En mi caso particular, dos de las comadronas que me llevaron por la seguridad social me trataron de desconfiada, de inconsciente, me ignoraron y se rieron de mi, me quisieron catapultar a una segunda cesárea desde las 12 semanas por el mero echo de tener una previa. Si no habia podido parir a mi hijo, no podria hacerlo con mi hija, porque sería estrecha. Tuve algunas discusiones con ellas, me hicieron llorar y hundirme muchísimo, no me trasnmitieron confianza en mi sabio cuerpo, sino que me trataron como una mujer amorfa incapaz de parir. Y sabe qué? Pari a mi hija, aunque me tuve que desplazar 400 quilómetros para que me dejaran hacerlo. Y le digo mas... y es que despues de la experiencia, si tengo otro, estoy tan convencida de lo fabuloso que es mi cuerpo de mujer, en lo sabio y poderoso, en lo inteligente que es mi bebe, que lo tendre en casa. Por supuesto con una matrona... y no será Inma porque por distancia no me puede venir a atender con garantías de llegar a tiempo desde su casa, sino sería ella sin duda. Comience por respetar usted la labor que hacen mujeres tan sabias y maravillosas como ella, y después pida que respeten su labor en un hospital. Y si le apetece, le animo a leerse un artículo publicado en este blog, "CARTA A MI MATRONA".
Saludos y vuelva siempre que quiera.
Mireia
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