Con frecuencia, en el parto se producen laceraciones (rasguños en la piel que dejan la mucosa en carne viva), y pequeños rasgaduras algo más profundas que afectan a la piel y la mucosa. Estas heridas pueden coserse o no; dependerá de la costumbre de la matrona o el obstetra, de la importancia de la herida, y sobre todo de los deseos y requerimientos de la mujer. Si se elige no suturar, hay algunos trucos para hacer más llevaderas las molestias de los primeros días.
¿Hasta qué punto se le puede preguntar a la mujer qué nivel de decisión quiere tener justo después del nacimiento, y elegir si quiere o no que se suturen estas heridas, con la información que le pueda proporcionar el espejo o la descripción que se le haga? ¿Qué nivel de medicalización le parecerá razonable? Algunas mujeres se sentirán perdidas al tener que hacerse cargo de repente de sí mismas.

Orinar sobre estas heridas produce escozor o incluso una fuerte sensación de quemazón; lo que habría que aconsejarles a las mujeres no suturadas, creo yo, es que orinen al mismo tiempo que vierten un chorrito de agua fría en el periné; esto reduce la acidez de la orina y escuece menos, o nada en absoluto.

El no va más es añadir unas gotas de tintura madre de caléndula, que alivia, desinfecta y favorece la cicatrización.

¡Y BEBER! Beber mucho, porque aunque aumente la cantidad de micciones, también diluye la concentración de orina... De modo que la sensación de quemazón es mucho menos fuerte.

A esto se le suma la posición: en la ducha o la bañera, la mujer se puede apoyar sobre los pies y buscar la postura que le resulte más cómoda para su traumatismo perineal. Se puede ir probando, variando la flexión de las rodillas, apoyando las manos hacia delante, en la pared, etc. hasta encontrar la posición idónea.

En el wáter, al estar sentada, la herida se puede estirar y hasta puede llegar a abrirse, y si hay edema duele más, así que es mejor estar de pie o en posición semiflexionada, apoyada sobre los brazos.

Yo utilicé el agua tibia, otras mujeres podrían preferir agua caliente o fría, o incluso irlas alternando. Creo que se debería partir de la base de que es la propia mujer la experta de lo que siente su cuerpo. Tiene a su disposición un entorno del que sabrá sacar provecho intuitivamente en cuanto deje de estar convencida de que alguien sabe más que ella.

Sí, escuece un poco durante la micción. Es decir, a lo sumo unos minutos por día durante 3 días. Hay que compararlo con la incomodidad de un hilo que, por mi experiencia personal, molesta durante mucho más tiempo y sin interrupción. Por no hablar de las consecuencias derivadas de una sutura, como la necesidad de emplear productos anestésicos la mayoría de las veces –excepto si la mujer se niega a ello–, con sus inconvenientes, eventuales complicaciones y molestias.

Si la cicatrización “pica” o “cuesta”, un truco que casi toda mujer tiene a mano es utilizar su excedente de leche materna... Se puede aplicar en la mucosa, sin efectos secundarios, sin riesgos de alergia, no cuesta nada, está llena de anticuerpos para combatir un principio de infección y favorece la cicatrización. ¡Es muy sencillo!

En caso de que fracase esta primera “intervención” en que la mujer se basta a sí misma, siempre habrá tiempo para sacar la artillería pesada.

Texto original:

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