Enrique Lebrero Martínez (Madrid 1954).
Licenciado en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid, y especialista en Ginecología y obstetricia desde 1982. Ese mismo año se une al Dr. Pedro Enguix en el colectivo de salud Acuario, que iniciaba su andadura en la Comunidad Valenciana. El colectivo Acuario se dedica a la salud de la mujer, principalmente la salud sexual y reproductora, en torno a la Planificación Familiar en todos sus órdenes, y al Parto Natural y el Nacimiento sin Violencia. Esta actividad la desarrolla tanto en partos domiciliarios como en "casas de partos", y desde 1996, en el Hospital-Maternidad Acuario, en Beniarbeig, Alicante. En todos estos años, su actividad en foros públicos y congresos, mayoritariamente de comadronas, ha estado dirigida a difundir y normalizar esta experiencia en la sanidad pública.
Coautor del libro "¿Nacer por cesárea?", de Editorial Granica 2005, junto con Ibone Olza.
Contacto a través de www.acuario.org.
Desde: http://www.universidadveranomaspalomas.com
Aquí un fragmento de una noticia, que podeis encontrar entera en el tag "noticias" o la categoría "artículos", desde:
http://www.elmundo.es/cronica/2002/341/1020064607.html
Pero incluso en España crece el número de los defensores de la vuelta a los partos naturales. «El parto es un proceso fisiológico natural, que de ninguna manera debemos tratar como una enfermedad», afirma el obstetra Enrique Lebrero. Tras 20 años de experiencia asistiendo a mujeres en sus partos, Lebrero asegura que «hay un exceso de inducción (uso de sustancias como la oxitocina y la anestesia epidural para provocar las contracciones y la dilatación), un exceso de medicalización y por supuesto, un exceso de cesáreas».
Su defensa del parto natural es casi lírica: «El útero es lo más parecido al paraíso terrenal. No hay gravedad, estás alimentado, no sientes frío ni calor y todos los estímulos están matizados, ni siquiera necesitas respirar. Lo normal es que, entre madre e hijo o hija haya un tiempo físico para plantearse la separación y ese tiempo es fundamental. El médico no debe desconfiar del bebé sino escucharle y escuchar a la madre. No se trata de renunciar a los avances tecnológicos, sino simplemente, de ser lo suficientemente flexibles como para poder otorgarle a la mujer la máxima autonomía personal».
Lee AQUI algunos artículos de Enrique Lebrero.











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